martes, junio 24, 2008

La dinámica social del inmigrante



Alguna vez leí que las relaciones son el yoga de occidente; y es la pura verdad. Especialmente para un espécimen escapado del caribe las relaciones son, pues ¡todo! la vida gira alrededor de los amigos. Si bien uno no piensa mucho en esto al irse de su país (si no uno no se va), ni tampoco al llegar a Australia, una vez que se está establecido este punto pasa a ser prioritario porque después de todo ¿que es la vida sin amigos para compartir?

Emigrar es una decisión radical -generalmente para un problema radical- y el que así deja su país tiende a pensar radicalmente; a no apreciar los matices grises entre el blanco y el negro.

En el extremo blanco, me consigo en Australia a bastantes grupos de inmigrantes que socializan casi exclusivamente con los suyos, cada “tribu” separada de la otra: hindúes con hindúes, chinos con chinos, caribe con caribe, pommies con pommies, surafricanos, croatas, italianos, aquí hay gente de todas partes del globo, inclusive con mucho tiempo aquí -20 años- que socializan de esta manera. Y cada tribu tiende a pensar que su cultura es de alguna forma más rica que la local -o la de otras tribus-, así es el ser humano. Generalmente el trabajo y el estudio de los niños llevan a estos grupos a relacionarse un poco con otras tribus pero la tendencia a recluirse entre los suyos, por cuestiones de idioma e idiosincrasia, es clara y determinante. He notado, lo admito, que los más extremos, que se cierran exclusivamente con los suyos, y que hasta rechazan a los locales, tienden a pasar por periodos de depresión por la falta de su país. A pesar de esto, esta posición hay que saber respetarla porque las relaciones humanas son algo muy personal. Particularmente, el australiano, que es mayoría aquí, es muy respetuoso y deja a cada quien hacer lo que quiera (aunque tras bastidores, sobre todo después de algunos tragos, algunos Aussies me han enfatizado que les disgusta la reclusión en tribus)

Pero en el extremo negro del gradiente, también me he conseguido a algunos inmigrantes que prefieren relacionarse exclusivamente con los locales en lugar de con los suyos. Nótese que no se trata de que están abiertos a todos por igual, sino de que decidieron deliberadamente discriminar a sus compatriotas en favor del local. Este razonamiento siempre viene acompañado de la pregunta “¿Para qué me vine de Suazilandia… (inserte aquí su país de preferencia)… para andar aquí con Suazilandeses?”. En la psiquis de este inmigrante casi siempre está presente un cierto rechazo a su país, prejuicio con sus paisanos -con lo cual queda justificada la emigración-, idealización del país que lo recibe -todo en Australia es bueno, todo en su país de origen era malo- y por ahí va la cosa. A pesar de que esta posición pareciera auto-racismo, esta también toca respetarla, por su naturaleza personal, y porque cada quien es libre de escoger sus amistades como quiera. Sin embargo debo decir que los que he conocido con esta postura también tienden a deprimirse seriamente, y si son inmigrantes recientes, presentan cierta desadaptación. En lo personal, no creo que nadie pueda darle la espalda a sus raíces sin afectar un poco su salud mental.

Y en el medio está el color gris, que es donde yo prefiero ubicarme. Los grises, entre el blanco y el negro, no discriminan a sus amistades por la nacionalidad o el origen étnico sino que están abiertos a relacionarse con cualquiera que le brinde una relación mutua. Puesto de esa manera, abierto, sin prioridades, no hay duda de que la tendencia va a ser a relacionarse más con los que se tengan más cosas en común: con tus compatriotas, en mi caso con venezolanos. ¿Qué se le va a hacer? Esa es la dinámica emocional, pero no es exclusivo.

Aquí tenemos amigos venezolanos y australianos y a ambos los disfrutamos en forma diferente. No tengo preferencia pero admito que con los venezolanos es mucho más fácil porque la curva de amistad es más rápida, y lo más importante, la tasa de acierto y el tipo de relación es mejor para lo que uno busca. Cuando pasas el tiempo con amigos es para relajarse del trabajo y de las actividades cotidianas, y lo quieres hacer sin presiones. Con otras nacionalidades, al menos al inicio, hay que hacer un esfuerzo, con resultados a veces inciertos. No obstante, si se está abierto a todos, va a ser inevitable que eventualmente se haga amistad “en serio” con algunos locales.

Pero los australianos socializan de otra forma. Para ilustrar la diferencia, pongo a mi mejor amigo aussie; nos tenemos una gran confianza, pasamos excelentes momentos en familia, pero nos vemos, si acaso, una vez al mes. En cambio con los venezolanos nos vemos casi todos los fines de semana.

En algún lado leí que la definición de amigo es aquel del cual uno está seguro que no nos va a hacer ningún daño. Además de la atracción mutua, esa sensación de confianza debe existir para que sea un “amigo de verdad”, sino es sólo una relación. Tener este tipo de amistad con alguien de otro país, con otras costumbres, no es tan fácil, depende de tu capacidad para relacionarte –y la del prospecto de amigo-. En particular el australiano es sumamente simpático, hablador (al menos en Perth), pero difícilmente da “esa confianza” así como así. Los aussies son gente de contactos, de conocerte, de hablarte, de saber que haces, pero en realidad sus grupos sociales son más bien reducidos a núcleos familiares y allegados. Pero si logras establecer una amistad real con un australiano, sabes que tienes a alguien en quien confiar de verdad y a un amigo para toda la vida.

Por supuesto que entre venezolanos también se hacen amistades de confianza, pero como está el factor “bochinche” de por medio muchas relaciones tienden a quedarse a ese nivel (¿o soy yo el bochinchero?) Después de todo no es posible ser el gran amigo de todo el mundo porque hay matices de compatibilidad y uno filtra y es filtrado en consecuencia. La dinámica de las relaciones humanas que llaman.

En todo caso, cada quien tiene los amigos que puede o que quiere. Pero una cosa es seguro; el aspecto social-emocional es clave para el éxito de cualquier proyecto de inmigración a largo plazo. Ignorarlo, o encararlo de mala manera, puede costar caro.

jueves, junio 19, 2008

Caribe Australiano

En los próximos días usaremos nuestro pasaporte australiano por primera vez; eso me hizo recordar que en Octubre del año pasado tomamos el “voto de compromiso” y juramos lealtad a Australia. Desde ese entonces no somos sólo residentes sino nacionales australianos -por naturalización, claro está-.

Los australianos deben ser los seres más patriotas y orgullosos de su país que yo conozca. Más que, por ejemplo los franceses. Seguro más que cualquier latinoamericano, tal vez comparable sólo con los Texanos de los EEUU -esos sí son regionalistas de verdad-. Mi punto es que hacerse compatriota de estos no es, emocionalmente, cualquier cosa. También es cierto que los Venezolanos tenemos una relación extremista-ambigua de pertenencia con Venezuela –muy a favor o muy en contra-, en buena parte alimentada por los lastimosos acontecimientos de los últimos 10 años. En fin, un caribeño haciéndose australiano y el tema identidad es cuando menos interesante y le dedicaré alguna líneas pronto. Garantizado que levantará algunas cejas.

Por el momento se me ocurre divagar sobre el proceso de australianización que he notado entre los caribeños que habitamos por aquí. Los hechos:

  • Cuando recién llegamos aquí, las reuniones no acababan a menos de las 3:00am y las amanecidas no eran infrecuentes. Hoy cada vez se acaban más temprano. Generalmente a las 10:00pm todo el mundo se fue para su casa como buenos padres Aussies (nótese que son los padres, porque los solteros son otra casta)

  • No podemos ver un pedazo de carne un fin de semana porque la montamos en la parrilla.

  • En todas las reuniones las mujeres se van pa’lla y los hombres pa’ca, separados de forma inalienable, y no se vuelven a encontrar si no hasta el final, idéntico a como hacen los Aussies. Esto no es para nada de la cultura caribeña -allá se permanece en pareja- y se nota que es una costumbre adquirida porque los recién llegados rompen los grupos sin darse cuenta (no sin ganarse algunas miradas de desaprobación)

  • Los niños aquí son el centro de nuestras vidas. No que no lo fueran allá, pero aquí es mucho más exacerbado.

  • El uniforme aquí es bermudas y cholas (ojotas, sandalias) -aunque algunos se resisten-

  • Aquí todos están obsesionados por el deporte. Si hasta yo, flojo con carnet de membresía ya he hecho dos tipos de deportes en forma seria y consistente.

  • Todos -bueno casi- al final estamos chapoteando en estas playas frías. ¿Y las aguas tibias del caribe? Ni me acuerdo.

  • Nosotros que le rendíamos culto al prócer latinoamericano Eudomar Santos y su frase “como vaya viniendo vamos viendo”, aquí todo los planificamos con meses de anticipación.

Y lo peor de todo es que ninguno se ha dado cuenta de que están cambiando sus hábitos. Si les preguntas dicen que allá eran así también. ¡Llevamos tanto tiempo aquí que ni nos acordamos!


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lunes, junio 16, 2008

Rojo rojito

¿No les pasa que les gusta dormir tanto tanto que disfrutan de despertarse, digamos a las 3:00am, para tomarse algo en la nevera y volverse a dormir rico a las 3:05am sólo por el gusto de volverse a dormir? A mi sí. Y eso es lo que me había pasado esa noche; tenía un sueño pesadísimo, sabroso, de fin de semana largo, de “mañana-no-tengo-planes”; que se caiga el mundo, no me importa, estoy durmiendo, a pierna suelta, para algo trabajo tanto. Jugaba con la tenue línea que separa la conciencia del sueño profundo, me dormía y me volvía a la semi-conciencia a voluntad. En este nivel de sopor extrasensorial literalmente duermo como duermen los bebés: inocente, olvidado de todo, con la mente en blanco. En eso:

- “Fer levántate que nos vamos”. ¡Vamos, vamos!
- “Ah ¿Qué?, ¿ehhhh?... ”
- Si vale, levántate, ya Viv y yo estamos listas y tú como siempre levantándote tarde.
- Pero, pero, pero… Yel ¿vamos para donde?
- Para Kalgoorlie, a visitar a nuestros amigos, ¿no te acuerdas Fer?
- ¿Queeeeeeeeé? Si eso esta a 8 horas de Perth, yo no voy, yo tengo sueño… te juro que yo no voy. Punto final.

Una hora más tarde:

Y ocho horas más tarde:

Conocido Pub en el centro de Kalgoorlie
Kalgoorlie es, enunciado formalmente, un pueblo minero en el centro de Western Australia con 28 mil habitantes, todos trabajan directa o indirectamente en minería, esta a su vez es la industria más importante del país, más o menos como sería el petróleo en Venezuela -pero sin la misma dependencia -. Mi versión: Kargoorlie es fiebre del oro, níquel, muchos dolare$, polvo, gente rústica, inglés Strine al máximo, grumpy miners, bloody hell, no worries mate, el lejano oeste, aborígenes, didgeridoo, boomerangs, canguros muertos a un lado de la carretera, es sobre todo muy rojo y desértico. Es un pueblo minero en el medio del Outback. Esto es, señoras y señores, Australia.
Excusado de caballeros (dunny) en el inhóspito Outback de Western Australia

Es en Kalgoorlie que está la famosísima Super pit, un hueco inmenso de donde sacan oro desde hace más de 100 años. El hueco es tan grande como la cuarta parte del pueblo.

A la Super pit bajan camiones inmensos para sacar las rocas. Aquí una apreciación del tamaño de los camiones mineros.

No perdimos la oportunidad para bajar a una de las minas subterráneas.

Este es un pueblo minero, rústico, sin grandes lujos, el que vive aquí viene por los billetes grandes, y es posible que pase la semana trabajando aquí y el fin de semana en Perth (FIFO: fly in, fly out) Por eso la alcaldía no se preocupa en cuidar mucho el pueblo. Además, el agua la bombean por una tubería larguísima desde Perth así que esta no sobra para gastarla en jardines y parques. Si a esto se añade que estamos en el medio del desierto, ya se imaginan el paisaje. Definitivamente esto es diferente a Perth.

Algo característico de Kalgoorlie es el uso de láminas de zinc para hacer cercas entre las casas. Eso le termina de dar “ese toque”.

En realidad no todo luce como la foto anterior. Hay algunas urbanizaciones que si están arregladas, pero la mayor parte del pueblo es más bien rústico minero.

Algunos íconos de pueblo minero:

Las Skimpies:

Muñecos que ponen cuando se va alguien del pueblo:

Nombres exóticos:
Nosotros aprovechamos la oportunidad para manejar cuatro horas más de ida (y cuatro horas de vuelta porque volvimos el mismo día) hasta Esperance. Me habían dicho que las playas eran espectaculares, y lo eran, pero estas eran definitivamente diferentes. Yo me sentía que habíamos llegado a una playa en Suecia o Alemania, no sé, era raro, diferente, para eso uno viaja, para ver cosas diferentes. Este era el caso.

En el regreso nos topamos con otro ícono Aussie, el famoso Ettamogah Pub.

Donde me refresqué para continuar el largo regreso.

En este viaje completamos todas las piedras angulares de la cultura Aussie: la parrilla (BBQ), la playa, el Outback y el Pub. Blooddy Oath!

Cuando veníamos pasando las montañas que divisamos a Perth me pareció que llegábamos al paraíso, todo tan verde, con tanta infraestructura, todo moderno, la gente tan educada, con playa, con teatros, cines, centros comerciales… ¡Ah mi Perth!

jueves, junio 05, 2008

La ventana rota (o de como se perdió un viernes en Perth)

Como hoy me siento medio prosaico les voy a contar una cosa, pero no le digan nada a nadie. Hablemos bajito para que no nos escuchen ¿Ok? Bueno, resulta que hace más o menos cuatro semanas, un viernes salía yo del trabajo contento por una semana productiva. Iba manejando y divagaba: “que bueno terminar un viernes y poder compartir con amigos esta noche”. Habíamos organizado una parrillada en casa, una “pepitonada” para ser más exacto (a pesar de lo que estén pensando, se trata sólo de pepitos: pan con carne). Los viernes siempre tenemos la expectativa de hacer algo social y relajarnos, echarnos los cuentos de la semana, ponerle algunas ofrendas al dios Baco y todas esas cosas buenas que tiene la vida, pero ese viernes era especial, venia más gente, había cierta expectativa gastronómica mezclada con lambucería -sentimientos que sólo un pepito puede despertar en un venezolano, más aun lejos de su tierra-.

Pasé buscando a la Viv por el child care, llamé a Yel que venia en el tren, me dijo: “buscamé por la estación por favor”. “Que bien” pensé. Me gusta cuando estamos así de sincronizados y no tengo que esperar para buscarla –o peor, ella esperar por mí en la estación-. Fui a recogerla, Yel también venia contenta porque había terminado un proyecto. En el carro Viv nos iba contando muy alegre como le había ido durante el día –yo disfruto mucho de escuchar a la Viv narrar en español lo que ella vivió en inglés, a veces hace unas mezclas cómicas-. En fin, íbamos los tres en el carro, con los vidrios abajo, el aire fresco de otoño me pegaba en el rostro, caía el atardecer sobre Perth en una paleta de rosados; y yo me sentía como cada viernes: en una hermosa ciudad, feliz, con una familia radiante, con la expectativa de hacer de anfitrión y disfrutar entre amigos en sólo unos instantes, y así llegamos a la casa.

Y en eso, en pleno delirio de positivismo, escucho a Yel que se mete en el cuarto principal y me grita: “¿quién hizo este desastre?”. Paso al cuarto, veo y exclamo:

“Coño ¡nos robaron!”

Las gavetas estaban todas fuera de su lugar, se nota que hubo cierta violencia. Lo primero que pensé fue en los pasaportes y documentos, afortunadamente estaban en su sitio. Comencé a buscar que se llevaron pero, fuera de las gavetas del cuarto, todo estaba igual. Hasta que mi ojo avisor observa que faltaba, o dios, la Viv se va a molestar ¡faltaba el Wii! Hasta el momento la Viv ni le estaba haciendo caso al alboroto que teníamos, pero al enterarse que unas personas malas se habían llevado su Wii, la pobre rompió en llanto. Luego descubrimos que se llevaron también un helicóptero de radio control (que me costo $50 en eBay) y una laptop de unos amigos que nos visitaban. Más nada.

Los amigos de lo ajeno entraron por una ventana trasera, la rompieron. Cuando adquirimos la casa nos gustó que fuera muy iluminada, llena de ventanas. Bueno ahora ya sé que las ventanas pueden servir para otra cosa. A juzgar por el tamaño de la ventana probablemente eran adolescentes. Lo mismo dijo la policía. Todavía me sorprende lo poco productivo que es entrar en una casa y llevarse sólo alrededor de $800 en valores y dejar el resto. Si hubiera sido en Venezuela nos mudan.

Ya me lo habían dicho, en Perth el 20% de los hogares son robados pero no lo quería creer. Ya hoy pusimos una alarma a prueba de todo y el seguro nos pagó todos los bienes materiales, pero lo que no me pagaron fue mi viernes, ¡me robaron mi viernes! la pepitonada se volvió pepito-nada. Nada de nada. Finalmente la hicimos el sábado, pero no fue igual que el viernes. ¡Regrésenme mi viernes!

sábado, mayo 31, 2008

El principio del iceberg

Señalaba Hemingway en Death in the afternoon su “teoría de la omisión” o “principio del iceberg”: un buen cuento es aquel que omite cosas, sólo muestra la punta del iceberg; y el resto, la masa que está bajo el agua, se puede inferir.

Eso es exactamente lo que pasa, por ejemplo, cuando se observa una serigrafía abstracta de Peter Max, donde a primera vista vagamente se puede identificar algo, pero si se observa bien es posible “descifrarlo”. Igual sucede con la arquitectura, novelas, películas, música, elocuencia; el arte de la expresión está lleno de huecos, de vacíos que estimulan la imaginación. Si “imaginas” e interpretas lo omitido, habrás disfrutado el proceso, y no se te olvidará fácilmente lo que acabas de aprender. De hecho, en eso se basa la didáctica, en dejar “vacíos con significado”, estos son útiles y muy necesarios en casi todas las formas de expresión (exceptuando la documentación técnica y legal por razones obvias) Lógicamente, esto siempre conduce a diversas interpretaciones, pero eso es normal y hasta deseable; cada quien pone un poco de sus prejuicios y experiencia en los espacios vacíos de lo que interpreta.

Lo que más me gusta de los idiomas no es hablarlos sino más bien el proceso cognoscitivo de aprenderlo, particularmente al inicio cuando todavía no se entiende bien; es muy divertido porque no queda otra sino interpretar. Una vez que confirmas que determinada interpretación es correcta, no se olvida. Todo se hace hablando y escuchando, con gente, es muy rápido y dinámico, un triatlón para el cerebro. Así me tocó aprender portugués. En São Paulo, la señora que hacia la limpieza en el trabajo, Doña Jesí, era del noreste brasileño. Era increíble la velocidad a la que hablaba esta señora, y lo cerrado que era su acento. Cuando hablaba era como escuchar las cataratas de Iguazú, con el radio en alto, mezclado con sonidos metálicos, y sistemas neumáticos con fugas; pero disfrutaba mucho de sus fantásticos cuentos, lo que no le entendía, lo asumía, y al final sabia que había entendido algo más o menos uniforme, que no era hasta el ultimo milímetro lo que ella quiso explicar, pero que estaba muy cerca. Seguro, el cuento se me quedo.

Através de doña Jesí y otros comencé a entender a Brasil, su gente, su sistema de clases, los negocios, sus regiones. No lo entendí todo pero lo que quedó en blanco lo llene con mi interpretación, con lo que yo quería que fuera, algo que yo sé que no es, pero está cerquita, tan cerca como lo puede estar para un caribeño en la mata atlántica. Yel estuvo conmigo y para ella la historia es otra, diferente. Así se presentan las cosas en la vida. No existen las verdades ecuménicas. Si alguien te presenta algo en forma muy directa, donde todo está muy claro, sospecha. Si te exigen una sola interpretación, sospecha. Si alguien te dice que tiene la razón, doblemente sospecha.

El mundo sería un lugar mucho mejor si entendiéramos que es perfectamente normal -y deseable- que varias personas vean exactamente lo mismo de forma muy diferente, y que ninguno está equivocado. Por ejemplo, yo juro que veo a una señora muy vieja en el dibujo arriba, pero aquí me dicen que dizque es una muchacha joven. Y tú ¿Qué ves?

martes, mayo 27, 2008

Un cumpleaños à la cuisine

“No Yel, mira ¡ya lo tengo! La gran idea para el cumpleaños de la Viv: ¡un cumpleaños culinario! Más nada, ¡super original!” (aunque lo vi por ahí en Internet). “Imagínate: sólo con algunas niñas del colegio y las venezolanitas de su edad, facilito, les compramos la indumentaria de colores pasteles, se reúnen y cocinan repostería; ellas se divierten, y lo mejor es que ¡nosotros no vamos a hacer nada! ¡ellas van a cocinar lo que se van a comer! ¿No es una excelente idea?”. Y ella: “…ummm, bueeeh está bien… pero le preguntamos a la Viv primero.”

Viv, por supuesto, aceptó y así fue como comenzó todo. Esta vez no era mi turno de organizarle el cumpleaños a Viv (a mi me tocó el año pasado) Esta vez le tocaba a Yel. De manera que ella se puso en campaña: compró los utensilios de cocinar, delantales, guantes, cintillos para el pelo, manteles, adornitos; todo combinado. Cerca de la fecha hizo la torta (las niñas no iban a cocinar la torta principal, ni pensarlo) Compró los ingredientes para que las niñas cocinaran, practicó con Viv los ponquecitos, los pinchos de malvaviscos, y no se que otras cosas más (tenían la casa hecha un desastre) Además a última hora se dio cuenta que los delantales les iban a quedar largos a las niñas y tuvo que cortarlos y coserlos; y luego volvió a practicar otras recetas, y compraba más cosas; y las invitaciones, y las mamás que confirmen, y mete ponquecitos en el horno, y poner la casa en orden, y los refrescos, y el fudge de chocolate para los pinchos, y la ropa de la Viv, y la mesa para cocinar y la música y la coreografía…

“Facilito...¡nosotros no vamos a hacer nada! ¡ellas van a cocinar lo que se van a comer!...” mis propias palabras me retumbaban en la cabeza . Que cierto es el dicho popular que reza: “la lengua es el castigo del cuerpo”.

En fin, llegó el día, era el cumpleaños de mi niña, y después de todo ese trabajo, la mesa estaba servida.

Tengo que admitir que todavía no me acostumbro a la manera en la que en Australia dejan a los niños literalmente botados en una fiesta. No es el hecho en sí, sino la forma. Los padres, tal cual, tocan la puerta, uno abre, y ellos sin decir más nada voltean al muchacho, lo firman por detrás y te lo endosan como un cheque: “tome, vuelvo a las cinco”, se voltean y se van. Algunos pasan un rato, pero la mayoría no, inclusive si uno los conoce en lo personal. Pero bueno, esas cosas pasan.

Al principio el ambiente fue tranquilo. Poco a poco las niñas se fueron animando. Cuando se reunieron alrededor de la mesa ya estaban inspiradas.

“Une pour toutes et toutes pour une!” (¡Una para todas y todas para una!)

De allí en adelante la inspiración pasó a caos por momentos, otras veces a camaradería femenino-infantil, a sonrisas, colaboración, liderazgo, amistad, cháchara, sanas envidias, sollozos, reconciliaciones, compinches ¡Que bueno es cumplir ocho añitos!


Y aquí algunos de los productos finales:
Y para recordar la fiesta del año pasado también hubo un poco de Karaoke, ahora con nuevas canciones.

El Karaoke parece ser el elemento de discordia. Igual que en la fiesta del año pasado los padres comenzaron a aparecer cuando estaba el karaoke. En Australia se estila que si las fiestas son de 2 horas y media, en ese tiempo exacto el padre recoge a su hijo. Y así fue, sólo que cuando llegaron los padres, las niñas no querían soltar los micrófonos ni para picar la torta. Algunos padres hasta se volvieron a ir: “ok, esto está crudo, vengo en media hora más”. El caso fue que se pasó media hora, picamos la torta, y media hora más y todavía las niñas cantando. Hubo una niña que la mamá casi la sacó a rastras en camisa de fuerza.

Al final lo bueno de todo es que nuestra pequeña se divirtió a montones, y nosotros los padres también. Viv está grañidísima, alta, e inteligentota. –¡pregunta unas cosas!- Con cada año que pasa se parece más y más a una señorita. No hay duda de que ya no es aquella bebecita que era… ¡ayer? Como pasa el tiempo.


Post relacionados: Cumpleaños de popstar…al karaoke.

viernes, mayo 23, 2008

Hoy escribo yo

Yo lo cuestiono todo; desde las cosas más mundanas como el precio de los comestibles, hasta las más complicadas como la existencia misma del universo. En películas y novelas mi tema recurrente favorito son los mundos paralelos; una realidad aparente o virtual que existe para ocultar a una realidad “real”; yo cuestiono la primera buscando la verdad de la segunda. Así, no es de extrañar que mi género preferido sea la ciencia ficción, que “The Matrix” y “Los Otros” estén entre mis películas favoritas, y que ahora apunte hacia Philip Dick como autor de mis lecturas.

Tampoco es de extrañarse que cuestionara la realidad (¿virtual?) que se vivía en Venezuela hacia el año 2003 cuando todavía vivía allá. Lo que pasaba –y pasa- era tan bizarro que me hizo dudar si era real. “Esto no es vida. Tiene que haber otra manera de vivir” me decía. Ya antes me había tocado vivir afuera de Venezuela y mi pensamiento era que eso no es la solución. Aun así, la realidad de la época y como pintaban las cosas me hizo tomar la decisión de salir. Ya antes había expuesto por qué tome esa decisión, lo que no he mostrado es por qué elegí Australia como mi nueva realidad, y más importante aún, por qué nos quedamos.

¿Por qué elegí Australia a la distancia, sin conocerla? Eso es fácil:
  • Porque es un país del primer mundo.
  • Porque investigué y sabía que faltaban ingenieros de mi rama. No me refiero a que los aceptaban para inmigrar, sino a que faltaban, estaban desesperados por ingenieros en mi rama, y no habían trabas para el ejercicio profesional.
  • Por el clima y la naturaleza, en comparación al de otros países del primer mundo.

¿Por qué nos quedamos y echamos raíces? En resumen: porque la vida aquí hace ver a la vida allá como una realidad aparente, que sólo existe para ocultar a esta, la verdadera forma de vivir. Lo desarrollo como sigue:

En cuanto al trabajo, lo que conseguí fue mucho mejor de lo que había investigado. Las condiciones son muy favorables: mucha oferta de puestos, poca competencia local. Es el empleado, no el empleador, el que tiene el poder de negociación; eso empuja hacia arriba el nivel de remuneración y los puestos a los que se acceden. Es así como me hice de una posición senior en cortos dos años, y Yel también trabaja en su profesión y va por el mismo camino. No sólo eso, mi trabajo actual es el reto profesional más grande y de más responsabilidad que haya tenido, me está costando pero ese es mi reto, y estoy aprendiendo mucho. En ingeniería hay mucho por hacer aquí, y pocos que lo hagan, tengo en mente proyectos para ayudar a rescatar esa posición tan embarazosa en la que se encuentra la profesión en Australia y así hacer algo un poco mas trascendente. En fin, tenemos retos, tenemos sueños, estamos aprendiendo.

En relación a posibilidades de inversión, eso en Australia es todo un mundo absolutamente fascinante. El cielo es el límite. Ahora bien, no es como en Venezuela que unos pocos (generalmente dejando los escrúpulos aparte) se hacen millonarios en 2 años. Aquí es posible, no para pocos sino para todos, hacerse millonario en 8 o 10 años (es posible, no necesariamente conveniente, después de todo hay que disfrutar la vida; un término más razonable serian 12 o 15 años) Eventualmente todo el mundo va a tener que hacerse al menos casi millonario para el momento en que le toque retirarse; esa es la única forma de garantizarse un retiro digno en un país tan costoso como este.

En cuanto al clima y ambiente: creo haber sido elocuente sobre como se vive en Australia en armonía con la naturaleza, la cantidad de parques, y en cuanto a la playa. A estas alturas tengo que admitir que no sólo nos gusta sino que aparecen los primeros vestigios de sentido de pertenencia con esta la tierra.

En cuanto a la gente; me gusta el estilo aussi, me suscribo al estilo de vida relajado, de andar como un mamarracho todo el tiempo, a hablar pistoladas de cualquier cosa menos de algo importante. Me suscribo a socializar basado en reputación y humildad -the “top bloke” scheme-. Me inscribo en lo difícil que es hacer una amistad con un aussie, pero si la haces sabes que tienes a alguien en quien confiar de verdad. También me suscribo a la multiculturalidad, a aprender que hay asiáticos sumamente dignos y admirables. También al grupo de venezolanos que son como los boy scouts, “siempre listos” (pa'l bochinche). Supongo que aquí hay algo de que como estamos mucho mas tranquilos disfrutamos más de la gente que si nos quiere y está pendiente de nosotros, y podemos corresponder en consecuencia.

En cuanto al sistema del primer mundo, a uno le queda la sensación de que en Australia el sistema funciona, y funciona para todos, es justo, y eso evita que existan ciudadanos de segunda que se dediquen a actividades de “segunda”. Para mi Australia es la demostración de que sí es posible vivir en un país donde cada cosa tiene sentido. El sistema hay que entenderlo, hay que estar entrenado en él, hay que observar, interpretar, interactuar con el sistema –eso es parte del juego-. Me gusta el reto. Esto funciona, se nota en los aspectos macro como educación, salud, presupuesto fiscal, tu lugar en la sociedad. También lo notas en lo micro: por ejemplo en lo bien entrenado que está el cajero del supermercado para hacer su trabajo –no para más- ¡que eficiencia!, ¡que prolijidad!.

En resumidas cuentas, después de tanto cuestionar aquí he conseguido respuestas a todas las cuestiones. Hay una gran sensación de abundancia que nos embriaga: aquí vivimos, aquí amamos, aquí nos aman, aquí aprendemos, aquí transcendemos, aquí nos protegen, aquí protegemos.

Aquí seguimos. Post relacionados: Pero bueno… ¿ cual es la criticadera?; La culpa la tiene el petróleo.

martes, mayo 20, 2008

Cultura Occidentalis Australiensis

¿De qué estamos disfrazados aquí?

En Perth las fiestas de disfraces son muy comunes; así que un diciembre de estos, en una fiesta del trabajo de Yel, nos tocó nuestra primera vez. La fiesta tenía como título “The East meets the West” (El Oriente conoce al Occidente). La idea era que cada quien eligiera un país o cultura de su preferencia, y el correspondiente traje típico. No hubo que preguntarnos dos veces para que nos pusiéramos a buscar los disfraces para lo cual Perth ofrece sopotocientas tiendas de alquiler.

Elegir el disfraz fue lo de menos; la parte interesante comenzó cuando los compañeros de trabajo nos preguntaban de que nos íbamos a disfrazar. “Seguro que se ponen un traje típico de Venezuela” me dijo uno que compartía la oficina conmigo. Luego dijo: “espera… America Latina no es oriente, ni es occidente… tiene su propia cultura diferente ¿no?”. Yo salté: “¿cómo que no es occidente?, !claro que America Latina es de cultura occidental!...” pero el tipo me miraba con cara de que yo estuviera loco. Desde ese momento y hasta el día de la fiesta yo parecía un zombie que le preguntaba lo mismo a todo el mundo: “para ti ¿Latinoamérica es de cultura occidental, verdad que sí?” Y así continué inclusive durante la fiesta. Pobre iluso.

De 10 respuestas, 8 eran con una rotunda negativa; con variadas justificaciones: “…los países occidentales son como Australia, EEUU, Canadá, que tienen ciertas costumbres... y además con cierto nivel de desarrollo…” Allí yo rebatía -para buscarles la lengua-: “y en ese esquema ¿dónde quedan países como España, por ejemplo?” (haciendo apología a la cultura latina en Europa). Allí algunos se quedaban callados (no sabían o nunca habían pensado en eso). Uno hasta me dijo: “¿Y España no queda en el oriente de Europa?”.

Al decir verdad algunos pocos contestaron inmediatamente que America y la Europa Latina si son parte de la cultura occidental. Los que así lo hicieron fue porque tuvieron algún contacto con nuestra cultura. El resto –por lo visto- nos concibe culturalmente con una camisa de mil colores y una cesta de frutas en la cabeza (cuando pregunto siempre suena el adjetivo “colourful” o full de colores) El asuntico me picó por algún tiempo y poco a poco fui reuniendo argumentos para sumar a mi cruzada. Recuerdo claramente la última conversación al respecto, en otra reunión:

- “¿De donde eres tú?”

- “De Venezuela, Suramérica”

- “¡Oh!, que gran choque cultural con Australia, me imagino…”

- “Amigo, ya me han dicho eso varias veces y nunca lo he entendido. Verá: allá se habla un idioma europeo-igual que aquí-, nuestra herencia es europea -igual que aquí-, de religión cristiana -igual que aquí-…”

- (Silencio incómodo del interlocutor)

- “…yo puedo entender que desde la guerra del golfo los medios de comunicación hayan construido la imagen de occidente como los países que apoyan a los EEUU, pero el verdadero origen de la cultura occidental no está en los países anglosajones sino en el imperio romano. Es más, fueron los romanos los que civilizaron a Inglaterra. Desde ese punto de vista, los latinos son mas occidentales que los anglosajones…bla bla bla… ”

Esa era una discusión absolutamente bizantina, no tenía caso, no sólo porque no iba a convencer a nadie, sino porque ese tipo de conversaciones saca de su zona de confort a algunos aussies. A favor de ellos tengo que decir que si la situación hubiera sido en EEUU o UK estoy seguro que la conversación ni hubiera tenido lugar, al menos no en forma tan abierta (o alguien me hubiera dado mi tate-quieto).

En Australia el tema del origen de la gente es un tema de conversación recurrente. A todo el mundo se le pregunta de donde es, y todos responden cosas como: “yo nací en Sydney pero mi mamá es italiana y mi papá griego”, y a veces siguen con la segunda generación, y así se forman conversaciones kilométricas súper aburridas. Este es sin duda un país multicultural pero no lo es desde hace tanto tiempo, serán 25 años que tiene la inmigración realmente multicultural aquí, y todavía se apela al origen con una frecuencia que nos es extraña, con cierta dosis de etnocentrismo. Cabe señalar que todas las culturas son en cierta medida auto-centristas (sino reflexionemos: ¿Quiénes son los que piensan que inventaron el sabor, el guaguancó, y que nadie sabe vivir tan sabroso como ellos?)

En realidad mi experiencia es que la idea prejuzgada que tenga un australiano sobre uno importa muy poco para relacionarse y socializar con ellos. Relaciones y amistades, estos son temas importantes tanto para el trabajo como para la estabilidad emocional de todos: ¿cuál es el lugar socio-emocional de un caribeño aquí? Sobre esto en un futuro post.

jueves, mayo 15, 2008

Brindemos por eso, ¡Salud!


El sistema de salud australiano es el epicentro de toda una controversia entre los que adoptamos a este país. La salud es uno de los servicios más básicos e importantes que un ser humano puede recibir y se esperaría que en el primer mundo este servicio fuera de primera –y en particular en Australia que ostenta el sitial de uno de los países con mayor calidad de vida del mundo-. Pero por alguna razón –la cual intento dilucidar aquí- casi todos los inmigrantes, hasta el que está más contento en Australia, tiene alguna queja del sistema de salud.

Para explicar mi punto de vista me va a ser útil dar de ejemplos al sistema de salud americano, al canadiense y al nunca bien ponderado sistema venezolano. Favor notar en cada sistema como funciona el sistema público, el privado y como se complementan para llevar salud a toda la población.

En el sistema de salud americano casi no existe la salud pública (alguna cosa existe para gente con discapacidades y para mayores de 65 años) Así, toda la población es alentada a tomar un seguro privado –costosísimo-. El que no tenga un seguro de salud privado corre el riesgo de que le dé un ataque al corazón y lo dejen en el medio de la calle tirado; así son las cosas. Igual que en Australia, en los EEUU falta personal calificado, en particular médicos y enfermeras, y los que hay no se dan abasto para atender la gran demanda de salud de una población que tiene como pagar el servicio. Por esto, con todo y que es privado y pago, el sistema hay que administrarlo. Es así como en EEUU una consulta dura 5 minutos y en Venezuela 20 minutos. También en casi todos los casos la consulta la hace la enfermera, no el médico –hay que ahorrar recursos y esfuerzos, hay muchos pacientes y pocos médicos-.

El sistema canadiense es exactamente opuesto al sistema americano. En Canadá no existen los seguros de salud privados; toda la atención a la salud es pública. Por supuesto, en Canadá también falta personal de salud para la población que tienen, y también hay que administrar la salud, pero esta es pública y el resultado es peor que en los EEUU. En Canadá son famosas las listas de espera para operaciones –la operación podrá ser urgente pero espera en la lista junto con otras urgentes que estaban antes. Igual de difícil es para que te atiendan en una consulta-. Del sistema de salud canadiense se quejan –y duro- hasta los canadienses.

El sistema de salud australiano es un punto medio entre el sistema americano y el sistema canadiense. En Australia las emergencias y otros indispensables (como cirugía y maternidad) son ofrecidos en forma pública por Medicare –gratis-. La medicina no indispensable (consultas generales, enfermedades no urgentes, dental, etc.) no son cubiertas por el sistema público y se alienta a que la persona tome un seguro privado que la cubra. También es posible elegir cobertura privada para emergencias, lo que lo va a salvar a uno de las listas de espera del sistema público en el caso de una operación. Como se ve, el sistema australiano es una mezcla de la eficiencia del sistema privado americano y el colectivismo gratis del sistema canadiense. En pocas palabras, te garantiza que no te van a dejar morir si no tienes como pagar un seguro privado pero también ofrece un servicio privado de mejor calidad si tienes como pagarlo. Muy inteligente, pienso yo. Por supuesto, en Australia como en Canadá y EEUU también faltan médicos y enfermeras (y cualquier otro personal calificado) y el sistema es administrado con mano de hierro. Por ejemplo, para hacerse una consulta primero se tiene que ver al médico general (GP, General Practitioner) y este te refiere a un especialista si lo encuentra necesario. Como falta gente y tienen muchos pacientes te quieren atender rapidísimo, ni se fijan en lo que tienes, eso si te atienden... la cita con el especialista toma una eternidad para tenerla… a las mujeres embrazadas les hacen sólo 3 ecosonogramas en los nueve meses y no uno por mes como es la costumbre en Venezuela, etc., etc. Creo que ya se entiende la idea.

Y en Venezuela ¿como es posible que con un seguro privado la atención sea –aparentemente- mejor que en Australia o Canadá? Simple. Para comenzar en Venezuela sobran los médicos para la población que tiene un seguro privado, que será un 5-10% del total. Allá es el paciente privado, no el médico, el que tiene el poder de negociación y demanda una atención mejor (sino se cambia de médico, de seguro o de clínica) Luego, el seguro privado es mucho más económico que en un país del primer mundo porque todo en Venezuela cuesta menos (producto de que a muchos se le paga una miseria por su trabajo) Pero el sistema falla en llevar salud para todos, este es un sistema que atiende a una minúscula minoría. Nótese que ni hablo del sistema de salud público en Venezuela que para los efectos prácticos no existe.

Veamos, en EEUU el sistema de salud es para todo aquel que pueda pagarlo -95% de los estadounidenses-, en Canadá es gratis directamente –para todo el mundo-, en Australia las emergencias son gratis y los no esenciales si puedes pagar un seguro privado –también cubre a casi el 100% de la población-, pero en Venezuela el sistema sólo cubre al que pueda pagarlo: menos del 10% de la población. ¿Es ese un sistema mejor que el australiano? Claro que no. En Australia, los que podíamos pagar un seguro privado en Venezuela sufrimos un poco la consecuencia de compartir el sistema de salud, ya no con una clase privilegiada de 5 o 10% de la población, sino con todo el mundo. Ya no me atienden de primero pero al menos vivo en un país mucho más justo. Justeza –o justicia-, esa es la base de las sociedades del primer mundo; el que las necesidades básicas de todos los ciudadanos estén bien atendidas (salud, educación, vivienda, trabajo) es lo único que garantiza la calidad de vida colectiva, es lo único que detiene la aparición de la viveza criolla desatada y sus primos mayores la corrupción y la delincuencia. Eso es hacer las cosas bien.

Brindemos por eso, ¡Salud!

domingo, mayo 11, 2008

Amor y fuego

En libros y películas o cualquier otra manifestación del arte frecuentemente me consigo con la metáfora en la cual el amor es representado por el fuego. Esta es tal que la chispa, el combustible y la intensidad del fuego representan a la causa, la existencia y la magnitud del amor.

El amor de pareja surge de la atracción entre el hombre y la mujer -la chispa. Para que este amor exista, hay que añadir respeto mutuo, madurez, picardía, sensualidad, sexualidad, ingenio, admiración; son tantas las cosas que se necesitan como combustible que nunca terminaría la lista. Si se varía la dosis de combustible varía la intensidad, y dada la complejidad del combustible, este tipo de amor es el que presenta más altibajos. Algunos se queman con este amor y las quemaduras le quedan para toda la vida.

Con el amor entre amigos y hermanos es mucho más sencillo. La chispa está en la complicidad y camaradería que surgen de compartir tiempo juntos. El combustible serian las cosas en común y admiración mutua. La llama es más o menos estable, una vez que se dispara la chispa y tienes un amigo –de verdad- este suele ser para toda la vida.

En cambio un padre ama a su hijo desde el nacimiento. La llama de este amor se intensifica gradualmente con las sonrisas, muecas, gracias, comunicación afectiva. Luego de eso, un padre protege, y ama a su hijo con una magnitud equivalente a la necesidad del hijo de ser protegido. A veces los padres piensan que los hijos deben ser protegidos toda la vida. A veces no.

Pero el amor de madre, este surge antes del nacimiento e inclusive antes de la fecundación. Esta chispa hace ignición con el deseo inconciente de una mujer de ser madre. Esta llama es la única que no necesita combustible y desde la chispa inicial sólo puede crecer en intensidad; se intensifica a veces lentamente pero otras veces muy avivadamente disparada por eventos que tienen que ver con la independencia y felicidad del hijo. Así, una madre ama más y más a su hijo cuando este aprende a hablar, cuando trae logros de la escuela, cuando se gradúa; típicamente esta llama se aviva de repente ¡cuando el hijo se casa! Pero nunca la llama de este amor se intensifica tanto como cuando un hijo parte, se va lejos a otras tierras, ya educado y completamente independiente. Justo en el momento de ese hasta luego, este amor es similar al destello de una vela cuando está apunto de apagarse que se intensifica en una explosión de azules para luego desaparecer repentinamente, pero se apaga sólo por un par de segundos, porque la llama se reaviva inmediatamente, ahora con mayor luz, porque esta llama sólo puede crecer en intensidad. Una madre sólo puede amar más, nunca menos. Una madre es feliz cuando su hijo es feliz.

Feliz día de las madres mamá.

lunes, mayo 05, 2008

Hija de tigres...

"Caballeros, esto es sin duda cierto, es absolutamente paradójico, no podemos comprenderlo y no sabemos lo que significa, pero lo hemos demostrado y, por lo tanto, sabemos que debe ser verdad."

Charles Sanders Pierce, filósofo, lógico y científico estadounidense.

Una niña como Viv, hija de dos ingenieros, que nos ha visto estudiar desde que nació, sin duda lleva el academicismo en la psiquis. No digo que lo lleve en las venas, eso sólo el tiempo lo dirá, pero lo que sí parece haber heredado de nosotros es una pasión por las letras, idiomas, y por las inefables, incompresibles, deliciosamente demostrables matemáticas.

La próxima semana nuestra hijita, con sus breves siete años, se enfrentará a su primer reto académico; presentará el examen
NAPLAN (National Assessment Program Literacy and Numeracy, o Programa Nacional de Razonamiento Verbal y Numérico). Tiene meses preparándose.

En el colegio la maestra nos indicaba al principio del año que Viv, en 3er grado, tiene el spelling (que se podría traducir como razonamiento verbal en inglés) de un niño de 6to grado; así que eso no va a ser problema. Sin embargo con los números le faltaba velocidad. Es aquí donde apareció Mathletics.

Mathletics es un sitioWeb australiano donde los niños hacen ejercicios de matemáticas ajustados a su grado académico. Viv se enganchó con el sitio y le estuvo dedicando mucho –pero mucho- tiempo. Ahora Viv resuelve los problemas de matemáticas con mucha más velocidad. Tanto tiempo le dedicó que algunas semanas estuvo entre los 100 estudiantes de mayor puntuación en Australia, como la siguiente imagen muestra (allí estaba en el lugar 19)

Porque, hija de tigre...

...nace pintada.

Hija de gato...

...caza ratón.

E hija de gata...

...ratones mata.

Viv, toda la suerte del mundo en tu examen, te has preparado mucho y eso nos hace sentir muy orgullosos. Recuerda siempre que tú eres grande, fuerte y valiente. Por sobre todas las cosas tu papi y tu mami te quieren mucho.

jueves, mayo 01, 2008

La parrilla

Yo sabía que no debía haber salido ese sábado –todavía tenía la resaca del viernes- pero allí estaba yo; 5:30pm tocando la puerta, retoño en mano, cava en la otra, consorte al lado. Nos abrieron la puerta, pasamos y siguieron los saludos de rigor: “¿y entonces?” -poniendo el típico hocico de oso hormiguero venezolano-. Besos aquí, abrazos allá. Para ese momento yo había divisado un punto estratégico en el patio al lado de la cava de otro que siempre trae una cervecita Belga (de Bélgica) que me gusta mucho. Busqué mi silla de camping de Bunnings de $7.50, me senté, y con sigilosos movimientos le saqué una cerveza de la cava porque “en Australia se comparte ¡claro que sí!”. Saqué del bolsillo de la bermuda un destapador que siempre llevo conmigo –porque es el llavero del carro-, y con extrema precisión deduje la ecuación matemática que involucraba la presión del gas en la botella, la fuerza de reacción de la chapita, y la palanca que tenía que aplicar con el destapador. Despeje la variable, apliqué la palanca con el torque exacto y …psssttttt….; “ahora puedo darle el primer trago” me dije. Tomé un sorbo y mientras saboreaba el amargo reflexionaba: “…que tranquilidad… en Australia definitivamente la vida es otra…”. Enderecé la cabeza, me acomodé los lentes de sol, y comencé a observar la fauna crepuscular del evento. Es que tú sabes, yo disfruto de observar a la gente y notar las corrientes de emociones que corren entre los diferentes grupos que se forman; miradas entrecruzadas, muecas, complicidades, picardías, tensiones. A mi derecha estaban varios de los hombres reunidos alrededor de la parrillera. El esposo, el gordo dueño de la casa, era el que parecía que iba a preparar la cosa. Al fondo, en la mesa –que seguro también la sacaron de una oferta en Bunnings-, estaban las mujeres, las esposas, cuchichiando, conspirando. Saltó la flaca, esposa del gordo, que con su voz chillona le gritó al marido: “¡mi amooooor!, ¿la carne que estamos preparando estará bien sólo con saaaal?...”. “¡Sí mi amoooooor!..” contestó el gordo –como me encanta el acento caraqueño sobre todo cuando le ponen aquel acento al final en “saaaal” y “amoooor”-. La flaca le llevó el bowl al gordo, este montó la carne en la parrillera, gas, fuego, y listo. Ya estábamos cocinando. Sigo observando. Parados en la entrada de la sala estaban un par de Aussies, descalzos, con las cholas guardadas en el bolsillo de atrás de la bermuda; probablemente eran maridos de algunas de las mujeres. Continúo. Había otro grupito mixto, hombres y mujeres, en un mueble aparte. No los conocía. “¿Acabarán de llegar? deben ser nuevos” pensé. Adentro en la sala estaban los niños –desguañingando la casa-, jugaban separados en edades -¿por que será que en Australia todos nos separamos en categorías? hombres, mujeres, niños, edades, intereses; un orden inalienable. Y que ni se le ocurra a un hombre irrumpir en el grupo de mujeres o viceversa. Las miradas volverían el clima tan espeso que se podría cortar el aire con una navaja-. En fin, así seguía la tarde de sábado, cada grupo en su conversación, y surgen las mímicas, las caras, los gestos, los comentarios que se cuelan, los brinquitos –porque los venezolanos cuando estamos reunidos pegamos brinquitos acompasados mientras hablamos, parecidos al paso de merengue “brincaito” que estuvo de moda en los 90 ¿te acuerdas?-. Di un vistazo a la parrillera y escuché al gordo: “…pana, como le roncaban los motores a esa bicha… que fuerza… eso si es una camioneta…pero no se si me la pueda comprar”. Las mujeres ya tenían la ensalada casi lista. El cuchicheo seguía. Mientras el gordo: “en el test drive le pisé la chola para subirle las revs al máximo… ¡como respondía!... yo no me quería bajar de la camioneta…”. Para ese momento la flaca levantó la cabeza, y notando el humo que salía de la parrillera le grita al marido: “mi amor, la carne…”. Pero el gordo no le hace caso y sigue: “yo me lleve la camioneta más lejos de lo que me permitían en la agencia…hasta pique cauchos bro…”. Los Aussies todavía estaban en la puerta, hablando los dos. Los nuevos conversando sobre política venezolana –tema poco recordado aquí para el resto- y las mujeres murmurando, excepto una, la flaca, que ya en un tono mas fuerte le grita al marido: “mi amor ¡ve la carne por favor!”. Pero el gordo nada. Y él seguía: “era el último modelo de la Toyota, de este año, 8 cilindros… ¡eso si es un carro!...”. Ya los nuevos se estaban moviendo hacia la sala porque el humo y el olor a quemado empezaban a molestar. Los Aussies ya se habían ido. Las mujeres llamaban a sus niños. Y la flaca: “¡la carne mi amor, por dios!” Pero el gordo seguía: “y por dentro era comodísima, los espejos se arreglaban solos censando el peso del piloto…”. “!Mi amor saca la carne yaaaaaa!” “que nota de camioneta mi pana….”. “¡mi amooooooooor la caaaarneeeeeee!”. Y el gordo: “Pero bueno mujer ¿qué es lo que te pasa?”. Yo casi me paro y le grito: “¡Que se te quemó la carne gordo del cara...j, que más va a pasar, mientras hablabas pistoladas! ¡Si de vaina no se te quemó la casa chico!” pero me contuve y no dije nada. Ante la tensa situación los invitados se estaban yendo sin despedirse. El gordo al ver el carbón en el que se había convertido la carne dijo: “ahh, esteeh, umh, mi amor, no me había dado cuenta, es que tú sabes, estoy atendiendo a los invitados y de parrillero a la vez, es muy forzado…”. La flaca estaba roja como un tomate de la rabia y le dijo: “pero…¿y ahora que le vamos a dar de comer a esta gente?”. Y el gordo: “¿Cuál gente?, creo que todos se fueron”. En eso los dos repararon en que el único que quedaba era yo, y volteando la cabeza me dijeron al unísono: “Y tú ¿que haces todavía allí?”…

¿Yo?...bueno… sólo reflexionando que… en Australia, la vida definitivamente es otra.

lunes, abril 28, 2008

Pero bueno… ¿cuál es la criticadera?

Admitámoslo. Después de bailar pegado, criticar es lo más sabroso que hay. Aunque para nosotros tiene una connotación negativa, en las culturas anglosajonas no es mal visto para nada. En esta estoy –o trato de estar- con los anglosajones. Yo opino que en principio criticar no es malo; es sólo a través de la crítica y el debate que las cosas mejoran. Pero hay una línea muy tenue que separa a la crítica constructiva de la inútil.

Un inmigrante calificado es generalmente muy crítico. Este probablemente criticaba a su país, tanto que no aguantó y lo dejó por otro. Una vez que esté en el país de destino, adivina, adivinador, lo va a criticar también. Eso es lo que he observado hasta ahora. Me permito a continuación una lista de las críticas a Australia que a través de los años les he escuchado a los que adoptamos a este país, en orden de frecuencia, sin dar un juicio de valor detallado:

1. El sistema de salud: esta tiene que ser la crítica número uno, sobre todo si le ha tocado a uno vivir un “encuentro cercano del tercer tipo” en un hospital australiano. Incomprensible para nuestra cultura e íntimamente ligado al estilo de trabajar Aussie, ya le había dedicado unas palabras en un post anterior.

2. El sistema de educación: muy criticado entre los inmigrantes. Abordar esto con la mentalidad “si esta bien para los Aussies está bien para mí” es muy peligroso. El sistema funciona de una manera totalmente diferente a como funciona en America latina. Materia de otro –futuro- post.

3. Costo de la vida: de todas las críticas esta tal vez sea la más cierta. Australia es carísima en comparación a los EEUU –y los salarios no son tan altos como allá- Pero lo bueno tiene su precio. Es en Australia donde están 4 de las 10 primeras ciudades con mayor calidad de vida en el mundo, no en EEUU.

4. No tengo a acceso a una señora de servicio, y hago todas las tareas de la casa: no es que no exista, si existe, pero es carísimo –casi impagable-. Aquí no hay ciudadanos de segunda. La señora de servicio aussie también tiene derecho a calidad de vida ¿no?

5. Variedad de productos disponibles: en cuanto a ropa y accesorios de diseñadores, joyas, cualquier electrónico sofisticado (exceptuando computadoras) todo es caro y hay poca variedad. Australia no es la meca del consumismo para nada; es cierto, no lo niego. Es más, ni hay a quien pantallearle esas cosas porque todo el mundo aquí es muy sencillo.

6. Forma de trabajar relajada: incluye varios aspectos como la calidad de los servicios recibidos y la forma en la que se conducen los compañeros de trabajo –supuestamente relajados-, ya le había dedicado unas líneas anteriormente.

7. Provincianismo Aussi: guarda relación con el estilo de vida relajado. A veces se le señala a Australia como muy provincial y pueblerina, con centros comerciales que cierran a las 5:30pm todos los días, lleno de gente que usa cholas (sandalias) todo el tiempo. No importa si es Sydney o Perth, así luce el estilo de vida acá. Aunque hay algo de verdad en eso, también es cierto que a veces nos empeñamos en mirar a otros por encima del hombro. Lo dejo para otro post.

8. Comida: las críticas son sobre el sabor de ciertos comestibles, o que aquí no hay variedad, o que no hay cultura culinaria, etc. Mi opinión es que si la hay, y muy buena, como comentaba en un post anterior, sólo que no es –ni nunca va a ser- como la comida que me hacia mi mamá.

9. El alcohol en la juventud -entre otras cosas-: esta es sólo queja de los que tienen hijos adolescentes (o próximos). Se amplifica con el poco respeto que los adolescentes parecen tener con sus padres. Sin embargo pienso (y he comprobado) que los valores que se imparten en la casa son los que prevalecen, pero se requiere de un esfuerzo extra. De nuevo, materia de un post aparte.

10. Australia está muy lejos: esto, pues, no se puede cambiar. Al menos se tiene acceso a los recursos para visitar de vuelta, o traer a familiares de visita.

En cuanto a los aspectos positivos que se escuchan frecuentemente, siempre despuntan las oportunidades de inversión que hay en Australia. También se mencionan la cantidad casi infinitas de parques y lo cuidadas que están las ciudades. No se escuchan mucho los aspectos positivos porque, como dije al inicio, criticar es más sabroso.

El inmigrante por definición sufre su desarraigo. Familia, amigos, recuerdos imborrables, toda una cultura, quedaron atrás. Pero hay quienes deciden ser inmigrantes para siempre, y vivir una vida de quejas y lamentos en su nuevo país.

Yo, ya no soy inmigrante. Con un origen diferente, soy residente, soy ciudadano.

jueves, abril 24, 2008

Big Brother 2008

Padre perdóneme porque he pecado.

Pero ¿que habéis hecho hijo mío?

Cuando llegamos a Australia en el 2005… no lo puedo decir… me da pena…

Hijo mío, estáis bajo el secreto de confesión…

Está bien padre. Para esa época no teníamos mucho que hacer y… bueno lo voy a decir todo: ¡nos vimos toda la temporada 2005 de Big Brother padre!

¡Ohhhhhhhhh no!

Y no sólo eso padre. Hasta fuimos a Brisbane, a Dreamworld y estuvimos en el escenario de BB, conocimos a algunos de los House Mates… Si hasta agarramos el acentito Aussie BB… Estoy tan arrepentido…

Hijo mío, ¿como habéis dejado pasar tanto tiempo sin confesaros? Tu penitencia será... ¡ver la temporada 2008 de BB entera!, y ahora que tenéis el oído más afinado entenderás absolutamente todo ¡y sufrirás! Y así pagaras vuestra osadía...

¡NOOOOOOOOOOOOOO! Por favor ¡Noooooo!...

Ciertamente Big Brother no es algo que me enorgullece tener en mi historial televisivo (aunque lo recomiendo para afinar el oído al acento Aussi, el que entiende eso entiende todo) Pero este año el asunto pinta diferente. Particularmente interesante.

Channel Ten ha ido presentado por adelantado a un nuevo House Mate cada semana. La última House Mate es una señora de 53 años, Terri. Esta señora es la House Mate de más avanzada edad que haya entrado en la casa de Big Brother. La señora en cuestión es una ama de casa Aussie normal, una mama pues, pero es fanática de Pauline Hanson (Pauline es mencionada en un post anterior) y por lo tanto coincide -abiertamente- con Pauline en que todos los problemas de Australia son debido a la gente que se ha traído a vivir para acá –los inmigrantes-.

Big Brother es sobre crear polémica entre los House Mates viviendo en la casa de Big Brother. En los últimos años la polémica giró en torno a sexualidad (del peor gusto, por eso el programa estaba en picada) pero este año parece que quieren cambiar las cosas. No hace falta tener dos dedos de frente para adivinar que entre los próximos House Mates van a estar un árabe musulmán y un asiático, probablemente nacidos aquí de segunda generación.

¿Te despertó la curiosidad?

domingo, abril 20, 2008

Trabajar en Australia Parte III - Planificación

Continúa de la parte I y parte II
Planificar es trazar objetivos, implementar un sistema de seguimiento para monitorear los resultados y corregir el curso si es necesario. En Australia son terriblemente buenos en eso; los objetivos casi siempre se logran. No obstante, en comparación a otros países, inclusive de America Latina, los objetivos en Australia tienden a ser… bueno… ¿más o menos?... ¿no espectaculares?... ¿los mínimos necesarios? Como en todo, es muy difícil generalizar pero esta es más o menos la tendencia: en Australia los objetivos se planifican buscando siempre trabajar lo menos posible, con bajo estándar, pero siempre logrando los resultados.

Los objetivos planteados en el sistema de educación, de salud, en la política, en los curriculums educativos, en los trabajos, en las leyes, en la calidad de los productos manufacturados, en los servicios, el mismo estilo de vida; todo está signado por esa visión.

Para mí es claro que la falta de personal calificado juega un rol en todo esto. Simplemente no hay suficiente personal para intentar hacer las cosas mejor. Sin embargo, la mayoría de los inmigrantes piensa que no, que son los australianos que son flojos. Como los objetivos lucen mediocres, como siempre buscan trabajar menos y no trabajan sobretiempo, todo eso los hace lucir perezosos. Y no sólo latinos me han comentado eso. Pero, si bien estoy claro que Australia no es Alemania donde todos los estándares son altísimos, opino que decir que los australianos son flojos es un espejismo que no toma en cuenta el boom extraordinario que vive Australia y que no es posible hacer todo ese trabajo con esta población. También no hay que perder de vista que siempre se cumplen los objetivos, eso en sí es un gran logro.

Para el crédito de Australia esta filosofía de trabajo ha producido algunos resultados que en mi opinión han sido muy inteligentes. Por ejemplo, el sistema de salud(1) es el talón de Aquiles de todos los países del primer mundo (Escandinavia, Alemania y Suiza exceptuadas). La solución australiana para mi es muy buena si se compara con la de EEUU y Canadá. Igualmente con el sistema de retiro y Superannuation (que paradójicamente se lo copiaron de Chile) El mismo país como país que ofrece una calidad de vida que es la envidia del resto del mundo, la rata de criminalidad, la moral y educación de sus todos sus ciudadanos. En fin, Australia tiene muchos logros.

Esta metodología de trabajo también tiene sus bemoles. Por ejemplo, con ese empeño en bajar el estándar y usar eficientemente los recursos se está introduciendo en el país una filosofía de enseñanza primaria y secundaria llamada Educación basada en resultados. La misma se fundamenta no en notas y exámenes medibles sino en niveles basados en la percepción del maestro de turno, entre otras cosas. Mi opinión es que es una vulgar desmejora de la calidad de la educación. Afortunadamente, al menos en WA, está sólo en etapa experimental en algunas escuelas públicas.

A nosotros como latinos la estrategia de planificación de Australia nos choca, es opuesta a nuestra cultura. En América latina siempre se trata de hacer el mayor esfuerzo posible esperando el mejor resultado posible, nada de trabajar menos. Es así como en América Latina un médico receta 10 medicinas para un virus (a ver cual pega) y en Australia para el mismo virus el médico no receta nada, es más ni ve al paciente, lo ve la enfermera, que sabe que los virus se pasan solos después de 10 días. Eso nosotros no lo podemos entender de entrada, y es por eso que se escuchan tantas cosas contra Australia de nuestra parte.

Esta metodología de planificación australiana, basada en eficiencia, de estándar más bien bajo, se evidencia no sólo en aspectos macro como educación y salud, sino todos los días en el trabajo. Cuando comencé a trabajar aquí al principio no entendía el porque de esas largas y numerosas reuniones donde lo único que hacíamos era bajar el nivel. Me costo mucho entender porque ninguna iniciativa de mejora (de calidad, prevención, seguridad, etc.) progresaba. Tampoco entendía porque al contratar cualquier servicio, él que lo presta siempre trata de trabajar lo menos que las circunstancias le permitan. Hoy en día, creo que lo entiendo mejor… Creo.

(Continuará)

(1) Respecto al sistema de salud australiano, y antes de que alguien me salte a la yugular, este no se puede comparar directamente a los sistemas privados de América Latina. Allá todos los servicios, profesionales o no, son muy económicos porque él que los presta está generalmente sub-pagado. En pocas palabras el sistema de clases y desigualdades reinante hace que los “bien-pagados” vivan del esfuerzo de los sub-pagados. Afortunadamente eso no ocurre aquí; Australia es para todos, no para un grupo.

miércoles, abril 16, 2008

Una de juegos de video

La primera vez que vi un juego de video fue en el Sears de Puerto la Cruz. El juego en cuestión era el famoso Pong -¿recuerdan a los dos palitos y la pelotita?-. Ni se que edad tenia pero debía haber estado muy pequeño, entre 6 y 8 años. Pequeño y todo, lo recuerdo vívidamente; jugué sólo un rato y ese momento marcó el resto de mi vida. La diversión hizo que me diera cuenta por primera vez de la tecnología que nos rodeaba: ¿Cómo era posible que esa ruedita moviera el palito en la tele? Y a todas estas, ¿Cómo funciona la tele? ¿De donde vienen las imágenes? ¿Y la luz? ¿Y los carros? Y la nevera ¿cómo enfría? Y por allí me fui. Es interesante que la mayoría de las personas pasen por la vida dando por descontado que “esas cosas” sólo funcionan y ya, pero yo a tan temprana edad no lo veía así. Muchacho complicado que iba a resultar este.

Recuerdo que a los 11 años me compraron un Atari. Yo tenía Space Invaders, Superman, Adventure, Boxeo, entre otros. Jugaba largas horas. Los juegos de video son como una novela donde uno es el protagonista y por eso son tan adictivos. Empero, la pubertad tocaba la puerta, comencé a tener otros intereses, y un buen día vendí el Atari con todos sus juegos.

Vi pasar el Intellivision, Colecovision, diferentes versiones del Sega y retomé el asunto de adulto cuando compré un Nintendo 64. Desde entonces ya he tenido un Playstation 2, Wii y juegos de computadora. He visto y leído sobre todo tipo de juegos, sobre la industria y sus personajes, es algo fascinante en lo que se ha convertido. Los juegos de video son hoy una industria de entretenimiento que mueve billones de dólares, es mucho más grande que Hollywood.

De video juegos es más lo que leo que lo que en realidad juego. He visto y leído muchas cosas, nada me sorprendería de esta industria, pensaba yo desde mi inocencia, hasta que me enteré del próximo juego que sale en Agosto de este año.

Mercenaries 2: World in Flames es un juego de video de ultima generación ambientado en Venezuela donde Mercenarios invaden al país para liberarlo de un loco megalomaníaco, Ramón Solano, quien se ha instaurado como dictador, y así regresar el balance al mercado petrolero mundial. La trama envuelve a varios grupos: los mercenarios (de los EEUU), la armada venezolana (aliada de Solano), los PLAV (People’s Liberation Army of Venezuela, opuestos a Solano), Universal Petroleum Corporation y su armada privada, el ejercito Chino y las naciones unidas. El juego se desarrolla en Caracas, Merida, Maracaibo, Cumana, Isla Margarita, y otras locaciones.

La imagen abajo es un arte que circuló al principio de la campaña de marketing del juego. Por favor hagan click en la imagen y noten a PDVSA la campiña, la torre Domus de plaza Venezuela, la torre Beta de Bello monte, el anuncio de Baigon y a la izquierda la valla publicitaria de Banesco.
Existe en Internet toda una pelea política de facciones del gobierno Venezolano para evitar que este juego salga a la luz. La pelea inclusive incluye a Bono de U2 (el cual es accionista de la compañía productora del juego) La pelea va empatada porque el gobierno venezolano logro que cambiaran parte de la trama del juego pero el juego de que va, va.

Este juego es la segunda parte; la primera fue ambientada en Korea del Norte. Al mejor estilo del post los otros, nunca, jamás, de ningún modo pensé que mi país le hiciera una segunda parte a Korea del Norte, y menos en un juego de video. Eso le pasaba a otros, no a mi país.

El siguiente es un trailer del juego en el que se ve a Ramón Solano y los tanques cruzando el puente sobre el lago de Maracaibo. Realista ¿no?

Y respecto a la trama: cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

viernes, abril 11, 2008

Hace 3 años… Perth

Continúa del post anterior.

Centro de la ciudad: favor notar el impresionante cielo azul de las mañanas Perthianas

La primera vez que vine a Perth fue para entrevistarme con mi futuro empleador. Y no, no fue amor a primera vista. Con Perth nunca lo es. Fue más bien un déjà-vu ¿Cuándo estuve yo aquí antes? Fue como cuando conoces a alguien por primera vez pero te parece muy familiar, y le hablas, le buscas conversación. Al final todo salió bien con la entrevista y esa resultó de lejos la mejor propuesta de trabajo que tuve. Así Vivi, Yel y yo nos mudamos de Sydney a Perth a finales de Junio del 2005.

Las primeras impresiones de Perth siempre son difusas. Perth es como una mujer esquiva, no se regala, se esconde. Si vienes a Perth y te dan dos días para conocerla la conoces toda. Si te dan dos semanas, te quejas de que no pudiste conocerlo todo. El centro de la ciudad, es eso, un centro, será la mitad o tercera parte del de Sydney, pero al salir por la autopista, norte o sur, no se ve sino puro monte. Los muchos suburbios, infraestructura, atracciones, todo está allí escondido atrás de la vegetación. Y es que Perth está hecha para sus habitantes, para que disfruten del verde, no para impresionar al que la visita en un viaje fugaz. Perth, a pesar de sus 1.7 millones de habitantes, se percibe como una ciudad relativamente tranquila. No es para los que buscan los ruidos y luces de la gran ciudad –aunque algo de eso hay-. Como en toda Australia, todo el comercio cierra temprano, pero por alguna razón aquí se nota más.

Mi empleador nos alojó en un hotel en el puerto de Fremantle. Freo (así le dicen los locales) tiene su encanto: casa viejas tipo federación, pubs, cafés, fue el suburbio que vio crecer al vocalista original de AC/DC Bon Scott. El hotel tenía una vista al muelle espectacular.

En fin, todo nos iba de perlas. Estábamos inspirados, intensos, estimulados. La inspiración no nos duró mucho porque había que buscar casa; ardua tarea. En Perth es sumamente difícil conseguir vivienda porque llegan cientos de personas todas las semanas a vivir y trabajar.

Yel había investigado y decidido sobre la zona para vivir basada en el mejor colegio para Vivi y cercanía al tren. La zona en cuestión era Cottesloe. Ni sabíamos lo que estábamos haciendo. Cottesloe es uno de los suburbios donde viven los ricos y famosos de Perth, carísimo, elitesco, pero espectacular. La playa de Cottesloe es una postal y carta de presentación de Perth, y allí alquilamos, a 3 minutos de manejo de esta playa en una casa pequeña, no tan cara –por suerte- y acogedora.

Desde nuestra casa en Cottesloe fue que comencé a ir al trabajo, regresar en las tardes, y a explorar opciones de recreación. En las tardes nos llevábamos la comida, o comprábamos algo por allí, y nos íbamos a la playa casi todos los días a ver el atardecer. Nos convertimos en consagrados vagos de playa.

Perth se estaba dejando colar. Las opciones de recreación eran variadas: cientos de parques verdes, parques temáticos, deportes acuáticos en el rio swan, la montaña, la gastronomía, las zonas vinícolas cercanas, el outback, no había mucho trafico. Era “diferente” a los monstruos de ciudades en los que me había tocado vivir antes. El estilo de vida de Perth se puede apreciar mejor en el video abajo. No obstante, por encima de todas las opciones, la que marca el ritmo de la ciudad es sin duda alguna la playa, a la cual ya le habíamos dedicado un post anterior. Perth y Sydney son las únicas capitales de Australia que tienen la playa realmente integrada a la vida de sus ciudadanos, a 10 o 15 minutos de tu trabajo o casa (aunque en Sydney por su tamaño y tráfico está limitado a ciertas zonas –las más costosas por cierto).


En cuanto a actividades culturales: teatro, conciertos, presentaciones, vida nocturna; todo eso existe en Perth sin embargo no es su punto fuerte. Sydney y Melbourne son mejores en eso. En relación a la gente, la encuentro más amistosa en Perth que en Sydney, aunque admito que es sólo una percepción sin fundamento. Hay una cantidad razonable de venezolanos en Perth, muchos llegaron en los últimos 4 años. En Perth, a diferencia de la costa este, la mayoría de los venezolanos llegaron con trabajo, expatriados por empresas del sector de recursos (principalmente petróleo), pero hay un poco de todo.

Si Australia es un parque de diversiones para profesionales técnicos, Perth es Disneylandia para ingenieros y afines. Cuando llegamos a Perth todavía no era vox pópuli que el resto del país era mantenido por el boom de recursos de Western Australia. Hoy en día creo que eso es bien entendido y WA tiene su lugar. Todo obedece a la demanda de recursos minerales en países en crecimiento y de gran población, principalmente China. Esa demanda ha desatado una cantidad increíble de proyectos, algunos muy grandes, y todo se hace en Perth. No siempre fue así, tan cerca como en el año 2001 me cuentan que era difícil conseguir trabajo en Perth –se conseguía más bien al norte de Perth en los campos mineros- pero debido al boom muchas empresas han optado por mudar su sede a Perth en los últimos años. Es allí donde está la oportunidad para el profesional calificado inmigrante. En Queensland está comenzando un boom similar, pero no se puede comparar la base de profesionales de la costa este y sus 18 millones de habitantes, con la costa oeste (WA) con sólo 2 millones de habitantes. Lógicamente, en WA y Perth falta más gente, y las oportunidades son mejores para alguien que recién llegaba como nosotros. Fue así como Yel (también ingeniera) consiguió trabajo a los dos meses de haber llegado a Perth. Sobre el boom de recursos de WA tal vez escriba un futuro post. Por el momento diré que lo bueno es que no se acaba pronto y la magnitud del boom es tal que cambió a esta ciudad para siempre.

Con el tiempo adquirimos vivienda, nos mudamos de Cottesloe (bajo protesta de Yel y Vivi) y seguimos descubriendo esta ciudad que nunca se acaba. Realmente dudo que exista en el mundo desarrollado hoy una ciudad similar con este nivel de trabajos disponibles para extranjeros, con este nivel de playas, con estos atractivos y calidad de vida, todo junto al mismo tiempo. Pero es como dice el dicho original en inglés: la luz est
á en los ojos de quien mira.