lunes, noviembre 03, 2008

Ernesto 136


Era un día cualquiera de playa en Perth cuando divisé a Ernesto a lo lejos. Allí estaba él sentado en la arena con su esposa, enrollado en un suéter, ocultándose atrás de unos lentes oscurísimos, abajo de un sombrero aussie que lo protegía del sol. Teníamos bastante tiempo sin haberlo visto y nos acercamos a saludarlo: -¿Cómo está todo, Ernesto?-. Nos dijo que todo bien, que el trabajo andando. El tono de la respuesta y las ojeras bajo los lentes me hicieron sospechar que no todo estaba tan bien. Profundizando poco a poco lo confirmamos: -Coño Ernesto ¿Qué te pasa viejo?-. “Nada, no pasa nada pana” nos mintió, antes de sincerarse. Lo que nos contó enseguida, me hizo recordar algo que llevo presente desde entonces: pocas situaciones te dejan con esa sensación de desamparo como cuando acabas de nacer; una de ellas es inmigrar con familia y sin trabajo a un país que no conoces.

Pero esta historia no comienza aquí; este cuento comienza en Venezuela, al menos dos o tres años antes. Ernesto, muchacho treintón temprano, recién casado, había aplicado a una visa de residencia permanente para venir a vivir y trabajar a Australia. Ernesto, como muchos, despotricaba de todo sobre el país que lo vio nacer. En Venezuela todos criticamos, claro, pero no con la saña de Ernesto: “es que la gente aquí es desordenada”, “aquí sólo sobreviven los vivos y corruptos, por eso me voy, allí les dejo su porquería de país”. Exceptuando ese detalle, Ernesto llevaba una vida normal, con trabajo, amigos, familia, esposa y todas sus relaciones en orden.

Ernesto llegó a Australia en una visa 136 de residencia permanente, sin trabajo, con un buen inglés, una maleta llena de ilusiones y muchísima determinación. Algunos de sus compatriotas le ofrecieron la típica ayuda de “escribe esto en el CV” o “para conseguir trabajo necesitas tales contactos”. Ernesto se sintió abrumado por todos los consejos no solicitados y así nos lo hizo saber: “¿será que estos creen que soy tonto?” nos decía. Sin embargo en ocasiones sintió lo contrario, que no lo querían ayudar, cuando no consiguió la recomendación que sí solicitaba. En fin, Ernesto a las pocas semanas después de llegar consiguió lo que buscaba: un trabajo en su profesión.

Un buen día Ernesto me dijo: “los venezolanos aquí son chismosos, todos se meten en la vida de todos. Además son unos engreídos, se aíslan, no se integran con la sociedad australiana”, y siguió: “… ¿para que me voy a venir aquí tan lejos? ¿para andar con venezolanos? Si de ellos es que me vine escapando...” Con el transcurrir de los días pude constatar que las últimas amistades de Ernesto eran ciertamente algunos venezolanos que tenían esta línea de pensamiento apátrida, pro-adaptación social al país de adopción; recuerdo que así había muchos compatriotas en la Florida y en Europa, es más, esta actitud es típica nuestra, pero de todos el más radical me parecía, hasta ahora, Ernesto, por el tono y la frecuencia de sus embestidas.

Con su nuevo trabajo Ernesto se mudó. En su nuevo vecindario Ernesto hizo una fuerte amistad con un señor mayor latinoamericano retirado, que había llegado a Australia hacia muchos años. Tenía tanto tiempo aquí que había perdido el acento original en español de su país, tanto que ni recuerdo de cual país era. Ernesto y este señor se hicieron grandes amigos, eran casi como padre e hijo. Coincidencialmente el señor también tenía una visión de asimilación a Australia a ultranza y veía con malos ojos a los inmigrantes latinos recientes, diría yo que los prejuzgaba como pocos dados a adaptarse. ¿Por qué? No se. O quizás sí se: tiene razón que muchos latinos no quieren adaptarse (así como muchos británicos, sudafricanos, o de cualquier origen), en gran parte porque pocos quieren asimilarse en los términos que este señor definía. En un par de ocasiones compartimos las tres familias y pude escuchar recomendaciones como estas: no es bueno tener muchos amigos, no hagas amistad con tus compatriotas –eso no te ayuda a adaptarte-, aquí se duerme a las 8:00pm y nos levantamos a las 5:00am –tú debes hacer igual, ¿los domingos? Sólo se ve el footy –y tu debes hacer lo mismo, así podrás seguir la conversación sobre footy el lunes en el trabajo. Y Ernesto parecía estar comprando todo el repertorio; el pobre estaba a punto de perder la única ventaja que en mi opinión tienen los inmigrantes en Australia: que no somos australianos y podemos tener una visión un poco más amplia.

A Ernesto cada día lo veíamos menos, hasta que no lo vimos más. Yo me quedé asistiendo a parrillitas y reuniones todos los fines de semana con cualquiera que quisiera compartir con nosotros –que casi siempre eran venezolanos que además son los únicos que aguantan ese trote, pero de vez en cuando también compartíamos con los menos cuantitativamente sociables aussies o con cualquier otro. Pero Ernesto se perdió. Continuó perdido hasta ese día en la playa cuando lo vimos de nuevo.

Esa tarde en la playa, luego de casi un año sin ver a Ernesto, él nos habló de una experiencia en Australia que me era ajena. Nos habló de su familia que le reclamaba el haberse ido. Nos habló de familiares que lo necesitaban, de su culpa por haberlos dejado y de cómo se lo echaban en cara. Nos habló de soledad. Nos habló de muchas otras cosas que no dijo pero que estaban allí evidentes: de una profunda depresión, de que no había conseguido una vida social satisfactoria y estabilidad emocional entre australianos y locales. Habló, habló muchísimo. Y luego de esa tarde, se nos volvió a perder. No lo hemos visto más.

Inmigrar a Australia en una visa 136, con familia, a buscar trabajo en otro idioma, a donde no se tiene una historia, es como volver a nacer, te deja absolutamente vulnerable; pone a prueba todo lo que tienes, lo mejor y lo peor: tus prejuicios e inmadurez se manifiestan, tus demonios te persiguen, pero también potencialmente tus fortalezas y sobre todo tu espíritu brillan. Y hablando de espíritu, hay una frase que una vez leí en un cuento inocente que ahora se me antoja muy apropiada: "La pura lógica es la ruina del espíritu".

26 comentarios:

Marlin dijo...

Wow..que duro y que fuerte pero íntegro a su vez.. Ese es el miedo que muchos tenemos al irnos tan lejos.. ¿Quién dijo miedo? jejeje..

Anónimo dijo...

Uff! Que duro.
Creo que pones el dedo en la llaga. Es natural que quienes estamos en este proceso, exageremos el "echapalantismo" y nos pongamos omnipotentes.
Sobretodo cuando las cuentas de los intangibles que perderemos no nos gustan.O nos hacemos los locos con el resultado de la cuenta. Es una negación que puede ser pesada a la larga.
Siempre he pensado en lo que dices casi al final del post: la inmigración saca lo mejor y lo peor de ti. Me imagino que es la prueba de fuego de la personalidad y que no es para todo el mundo y eso hay que aceptarlo.
También me es difícil imaginar cómo alguien puede desarraigarse a voluntad y en forma despiadada, como hizo Ernesto. Finalmente eso es atentar contra la propia identidad y abrir la puerta a la depresión. Pero ocurre muchísimo, no sólo con la inmigración, también con el nuevo trabajo, el matrimonio con la chica acomodada, la mudanza a un sitio de mejor nivel económico, etc.
Creo que uno no debe irse tan peleado con su propia vida y con sus raíces. Es una alternativa inmadura y hasta cómoda que puede costar muy caro a la larga.
Lo que para mi sigue siendo un tema es cómo lidiar con la culpa por los que se quedan, porque sencillamente no tienen más remedio.
Bueno Fer, nuevamente gracias por estos post que nos dan la oportunidad de pensar sobre estos temas.
Mari, desde Caracas.

NORA ASTRID dijo...

brillante...sencillamente brillante tu post!.. como siempre, de verdad me ha encantado tu blog

muchos saludos desde El Salvador!

Pepita Parachoques dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pepita Parachoques dijo...

La verdad con esta entrada generas sentimientos que todos tratamos de obviar cuando tomamos la decisión de emigrar. Produce miedo, escalofríos, dolor, angustia, culpa, etc. Tu hábil pluma hace que a través de la lectura nos pongamos en el lugar de cada uno de sus protagonistas y veamos a trasluz nuestras posibles reacciones.
Como todos han opinado es dura, la situación y también tu redacción, pero es una enseñanza y como tal debe ser evaluada.
Ahora bien, pienso que mereces que te de las gracias, porque es una lección, y los que estamos de este lado del charco debemos aprovechar todas las oportunidades para aprender de esas experiencias.
Saludos

Raul M. dijo...

Fer, escalofriante el miedo que se siente al leer tu post. Narras en forma magistral lo que muchos estamos pensando o sintiendo. Te felicito.
Saludos desde San Cristóbal-Táchira- Venezuela

Anónimo dijo...

Para mi gusto el fantasma que debemos enfrentar en algun momento cuando emigramos, de hecho es el lado mas temido por un servidor a la hora de elegir que camino tomar, pero por otro lado creo tenemos que poner en la balanza que queremos y estar concientes del precio de emigrar y equilibrar la eventual asimilación del país que nos recibira. Un abogado migratorio me dijo una vez "emigrar no es cambiar de casa, de auto o de trabajo, emigrar es cabiar de vida" y tenia mucha razón es un gran paso para quien lo da.

Anónimo dijo...

Hola Fer:

Te sigo leyendo y como siempre me haces reflexionar, aunque no deje comentarios. Hoy sólo te dejo un saludo.

María Felicidad

Fer dijo...

Marlin: Ja! miedo hay que tener a quedarse por alla...

Mari: es solo una historia de alguien que se auto-sugestiono y se dejo sugestionar y cayo en un vortice donde el mismo se puso. Nunca doy consejos (no soy quien) solo dire que en cualquier situacion yo cuido de mi espiritu, y el de mi familia nuclear.

Nora: gracias... cuando tenga tiempo paso por tu blog.

Pepita: esta tan duro asi? Es solo una historia eh!. Y por cierto, no hay plumas habiles sino lectores sensibles.

Raul: idem?

Anonimo: es verdad que el que es demasiado apegado a su familia pasa trabajo aqui tan lejos, pero eso la saben todos antes de partir.

Marifeli saludos para ti!

tcalo dijo...

hay un poco de ernesto en cada recien emigrado, siempre con el "si hubiera querido gente de mi pais me hubiera quedado alla", la idea es ver la gente por lo que es y no la nacionalidad, hay gente buena y mala en todos lados!!
igual aqui estamos y aqui seguimos :) -para bien o para mal como dice ricardo arjona-...
saludos!!!
t.

Ebelio dijo...

Muy bueno el post Fer! Ayuda a matizar ciertas situaciones. Siempre te leemos mi esposa y yo.

Qué puedo agregar? Mis padres también son inmigrantes y partiendo de sus experiencias y amigos he conocido parte de lo que es emigrar. Claro, como simple observador. Ya nos tocará a nosotros recorrer nuestro propio camino y experiencias (ojalá y haya aprendido algo de ellos).

Saludos!

Anónimo dijo...

Me llama la atencion eso que dice Ernesto, en cuanto a lo chismoso que se ponen los venezolanos cuando emigran, y hasta me da un poco de risa, por que no solo lo dice el, sino al parecer es algo que exteriorizan muchos latinos de sus compatriotas cuando estos se deciden abandonar sus lugares de origen. Yo no lo llamaria chisme, mas bien es una manera de acercamiento con los amigos, es una forma de conversar que adquiere connotaciones especiales, que busca en todo momento reforzar el distanciamiento de los seres queridos, y de todas esas cosas buenas, que tambien las hay, que pudieron quedar atràs.

Si a eso, realmente, se le puede llamar chisme, bueno, aprendan a ser chismosos, pero eso si,de manera cordial, amena, simpatica y bonachona.

Victor Gonzalez dijo...

Fernando, sabes que siempre estoy pendiente de lo que escribes, y muy poco dejo comentarios, y aunque ya me habías contado esta historia, sigue dejando esa rara sensación...Todo lo que comentas es muy cierto y pienso exactamente igual que tu.

Sabes que muchas personas(en especial inmigrantes de otros paises) me han dicho que el problema que enfrentamos muchas personas acá con el Idioma es precisamente por reunirnos entre compatriotas y siempre estar hablando en nuestra lengua natal (todos sabemos que eso es muy cierto)pero siempre mi respuesta ha sido que yo prefiero seguir reuniendome con personas de mi misma cultura ya que son lo más cercano a la familia acá y de esta manera sobre llevar esa nostalgia de estar lejos...

Saludos

Anónimo dijo...

Esa es una historia que hace reflexionar. Yo no creo que sea un pecado estar en contacto con personas que comparten una cultura y un idioma. Pero no solo somos los latinos, lo hacen los asiáticos, los europeos, los africanos y los del medio oriente, Cuando se emigra a un país con una cultura distinta, sobre todo cuando no somos tan jóvenes, la adaptación se hace más difícil. Excelente Post Fer!
Arnaldo Alvarado

Da Vinci dijo...

Como lo veo es una experiencia que dice, los extremos siempre son malos.

Somos dueños de nuestras decisiones y ellas nos perseguiran siempre ;-D.

Saludos,

Pedro

Fer dijo...

Teresita: asi es, pero si uno se consigue a alguien en ese plan tambien hay que respetarlo.

Ebelio: Gracias y que asi sea.

Victor: pues no se. Mi vida es 80% en ingles porque trabajo y me involucro emocionalmente... leo, tengo amigos, invierto, tengo exitos y problemas en ingles.. lo que indicas es mas un problema para el que no trabaja (i.e. amas de casa)

Ahora, sin entrar en detalles, en lo personal solo los locales no llenan mis necesidades sociales. A la larga, solo venezolanos tampoco las llenan.(Y no te hablo de networking)

Anonimo: y no son solo los latinos que creen que su grupo es chismoso. Un buen ejemplo, y numeroso ademas, son los britanicos en australia.

Arnaldo: esta cultura no es tan distinta despues de todo...

Pedro: uhhmm. Y quien pone los limites sobre que es excesivo?

Sergio dijo...

Fantástica historia. Creo que todos nos podemos ver un poco reflejados en ella.
Mis dos centavos:

Al migrar a otro país, puede pasar una de tres opciones:
1) Se aliena totalmente, comienza a extrañar su país y se niega a adaptarse a la nueva cultura. Trata de mantener sus tradiciones y cultura a ultranza y se aísla del resto de la sociedad por no poder identificarse con ella. Se junta con personas de su misma nacionalidad y de su misma condición. El famoso “síndrome del jamaicon” mexicano.
2) Se olvida totalmente de su identidad y absorbe la nueva cultura como esponja, desechando la original. Despotrica contra su país de origen y evita hacer relación con gente de su mismo país.
3) El justo medio, donde la persona se adapta a la nueva cultura sin olvidar sus raíces, tomando lo mejor de cada mundo y entendiendo y aceptando las desventajas de cada país. La persona se incorpora efectivamente a la sociedad sin olvidar sus raíces.

Esto es la información que le dieron a mi esposa en el RMIT como parte de su inducción. Obviamente la opción 3 debería de ser la ideal. Aunque creo también podemos pasar por cada una de estas etapas en diferentes secuencias. Lo importante es no olvidar de donde venimos.

Anónimo dijo...

Hola de nuevo
Pues tu post nos puso a pensar a unos cuantos de verdad, verdad. Eso es nuy bueno porque nos muestra nuestras propias sombras que pienso yo, hay que identificar de vez en cuando.
Así que es una labor "preventiva" de la "salud mental" de quienes queremos lanzarnos a esa aventura.
Bueno, Fer, muy bueno, gracias.
Mari, desde Caracas

Fer dijo...

Sergio: Hace un tiempo escribi algo al respecto de eso mismo (no me lo copie de un curso ehn!) en el post la dinamica social del inmigrante

Mari: gracias a ti por leer.

Da Vinci dijo...

Para el equilibrio no hay una regla universal, cada quien conoce el suyo propio. Es como beber; para algunos con 10 tragos aun estan frescos, otros despues de la segunda ya estan bailando sobre la mesa.

Otro punto importante, creo yo es juntarte con quienes te sientas comodo y no con quienes la sociedad o "la comunidad" te lo indique.

Es quimica entre las personas, como propagandas de Venezuela, "Es cuestion de piel". Por lo tanto, la decision natural (no la logica) es hacer amistad con quienes son a fines.

La decision logica es hacer amistad con quienes te conviene (por el motivo que sea) y es donde los problemas comienzan.

Fer dijo...

Pedro, asi es, por cierto me hiciste recordar algo...

Eso de lo logico: he observado que algunos -no todos- de mis compatriotas recien llegados encuentran logico hacer networking pero por alguna razon no piensan que los venezolanos somos buen networking, y los ignoran... Por increible que parezca, aqui hay venezolanos CEO de companias, gerentes, los mismos que te tropiezas en un cumpleanios cualquiera... no todos con posiciones altas, algunos son solo empleados, claro, y cualquiera te podria ayudar desde cualquier posicion (si tienes tiempo en Australia sabes que una recomendacion es importante, no importa desde que nivel)

Con el tiempo estos personajes notan su error y quieren tocar la puerta de nuevo, pero ahi cuesta mas para abrir.

Tu sabes como somos los venezolanos: nadie te ayuda por venezolano, te ayudan si eres un amigo. Toca ganarse esa confianza. Networking, que llaman.

Y despues de todo, lo ilogico no es tan ilogico.

Cheers,

* M a r u dijo...

Ay Fer... que increible. Eso lo he escuchado en Miami de gente que me dice No te juntes con los venezolanos esos... (y entonces yo pa mis adentros digo, pero bestia, si tu eres de San Jacinto, Estado Aragua)... Las razones para emigrar están dentro del corazón de cada quien. Pero no es fácil. Yo siempre digo que mi mayor locura de vida no fue casarme a las 5 semanas de conocer a mi Prince, sino venirme de entrepreneur a una ciudad que para mí solo eran vacaciones. Pero creo que es cuestión de actitud, de cómo se pueda hacer un balance entre los recuerdos de lo que uno es con las fortalezas que eso significa, la aceptación de la realidad de haber dejado tu vida como la conocías hasta entonces atrás, y la claridad de pensamiento para tomar lo bueno de tu alrededor, separarte de lo que no conviente y echar palante.
Hay que ser muy fuerte, sobretodo si se tienen niños. Hay que sonreirle a la nostalgia (como me dice mi querida Rossy) y levantarse cada día sabiendo que hay que dar gracias por la oportunidad de renacer de nuevo y no lamentarse por haber dejado atrás el mundo que uno conoció.

Lo que mencionas en tu comentario, acerca del networking, no es que yo sea la Mama del networking, pero me he dado cuenta que los venezolanos no sabemos networkear. Yo misma, no sabía dar una tarjetica de presentación ni escribir un email de ¨me encantó conocerte en el evento de anoche...". Pero a las dos semanas, me di cuenta que sin eso, no iba pal baile, porque aquí no conocen ni mi background, ni mi desempeño ni quien soy... Fue entonces cuando decidí networkear como Dios manda, en inglés (porque estoy en USA y los negocios de Ft Lauderdale para arriba son en inglés), con el tallercito a flor de piel y la actitud para decir, Hi My Name is Maria, soy recien llegada y me voy a hacer un lugar en esta comunidad de negocios...

Que es difícil, es difícil. Que a veces lloro, es cierto. Que tengo la bendición de que mis Padres y Hermana y Primos y Amigos de toda la vida están aquí en Miami? Siiiii... Pero como todo en la vida, es cuestión de actitud.

Lamento mucho lo de Ernesto, pero en el año, 2 meses y 29 días que llevo por estos lares me he tropezado con muchos como el... en especial con uno que tanto así, sele jolbido how to speak espanich y torciendo la boca hablaba como aquél personaje de radio rochela llamado Trinity...

Good night Fer... Nos seguimos leyendo.
Besos a la familia

* M a r u dijo...

Fer, por cierto agregué los miradores a mi post de hoy... Imposible Imposible haberlos olvidado... Y creo que te referías al Mirador de La Alameda, jejejej...

Saludos y gracias por el recuerdo!

Fer dijo...

Gracias Maru por tu tan desarrollado comentario. Fue en Miami y alrededores que aprendi mas sobre nuestra compleja y variada psicologia conductual como grupo. Siempre hay un poco de todo, pero una cosa es seguro: todos echan pa'lante, somos mas exitosos como grupo de lo que nosotros mismos reconocemos.

Nos leemos.

Da Vinci dijo...

Con tu respuesta recorde un incidente que tuve cuando estaba en 4to de Secundaria. Habia un compañero con el cual no congeniaba y era reciproco, pero teniamos un amigo comun.

Recuerdo que en una ocasion me dijo:

"Tu me caes y yo te caigo mal, pero eso no limita que yo te ayude o tu me ayudes"

Y asi fue hasta que nos graduamos, nunca fuimos amigos y siempre nos caimos mal.

Con el punto de la Networking, es interesante como lo enfocas, entraria la prengunta

¿Es networking o amistad lo que se esta buscado?

En ambos casos considero que la gente debe ser tratada con respeto y es donde algunos (no todos) los Venezolanos no han aprendido aun.

Reforzando lo que comentas y desde donde yo lo veo una persona que trabaja en una empresa pequeña o sin cargo importante muchas veces cuenta con mejores contactos que los que trabajan en las grandes Corps o por lo menos los necesarios para integrar a alguien en la fuerza laboral.

Como comunidad y comparandonos on otras, aun nos veo con años de evolucion de por medio. Como parte de una sociedad, decadas.

Anónimo dijo...

Pienso que cada caso puede ser diferente. En mi caso sali del pais, no porque le estaba huyendo a otros venezolanos o por pensaba que el pais no servia para nada, al contrario, me sentia satisfecho de la vida que llevaba, sin embargo, tuve que salir por la situacion politica que se vivio en enero del 2003. Ya he vivido en dos paises con culturas diferentes, y casi siempre mi vida social se compone de un 70 % de circulos latinoamericanos y de un 30 % anglosajon. Pero a la hora de rumbear, 100 % latinoamericano!!!.