martes, marzo 17, 2009

Perth, 14th March 2009

No me gustan las hamburguesas en Australia. Y no es que no me gusten, es que no me gustan las de aquí. Con esa mayonesa dulce, con esa remolacha, bañada en salsa BBQ, el sabor te empalaga hasta la mucosa nasal. Pero ese día andaba apurado así que pedí el combo doble con todo -no, no please, medium size. No, miss, no deserts, thank you- Agarro mi bandeja y me la llevo a una apartada mesa alta de cuatro puestos, de esas para gente solitaria que come sin compañía. Que nadie me hable, que nadie me vea, sólo quiero comer rápido, relajarme y salir. Y sí, reconozco que me gusta la vista amplia que te dan esas mesas, son muy apropiadas para la práctica del people-watching.

Con sumo cuidado desempaqué mi hamburguesa, calculé meticulosamente la fuerza con la que tenía que encajar el pitillo en el centro exacto de la tapa del vaso de coca-cola, lo meto y listo, ya estoy comiendo. Fue allí cuando comencé a observar a la gente a mí alrededor. En frente está un flaco largo con su novia, se ven muy enamoraditos, en un rascabucheo típico de la edad. En la esquina está una abuelita con su nietecita. Y la nené me saluda a lo lejos como diciéndome: “te estoy cazando” mientras las detallo. Es que tú sabes, todas las niñas se ríen conmigo. Y en el centro ¡epa! Allí está un gordo con su hijo gordito, con una cara y ademanes que juraría ya que este tipo es Venezolano. Pero es que Perth ya parece Miami, uno se los consigue por todos lados. ¿Qué hago, me acerco a saludar? Nooh, que va. La primera regla de oro entre los venezolanos en el exterior es que sí te consigues a uno en la calle, mejor déjalo pasar. A un venezolano te lo tienen que presentar en casa de alguien o conocerlo del trabajo o algo; si te tropiezas a uno en la calle, la desconfianza generalmente se impone.

Pero veamos, el hijo es igualito al papá, los dos gorditos. Papá gordo está hablando por teléfono celular, un iPhone de esos –con musica, facebook, agenda y pues si vibra quien sabe para que más le servirá- y se le escucha en un español desgañitado: “no, no mamá, que se joda. Si el tipo ese no quiere pagar los 350 por la Hummer no se la vendas”. Y es allí cuando el hijo gordito le dice a papá gordo: “Papá, pupú”. Y papá gordo: “bueno mamá, yo se que ya yo me vine para Australia y tengo que salir de esa vaina pero coño, la Hummer está como nueva y además allá está cotizada con la escasez de carros que hay…”. En eso niño gordo se baja de la silla, se mete debajo de la mesa y con su manita le toca la panza al papa: “Papá, pupú. Quiero hacer pupú” a lo que el padre responde: “¿qué? ¿300? ¡No pana! Mira mama, yo tengo que sacarle algo. A mi me costo como 300 y eso antes de los rines que le monte”. Y el hijo: “Papá, pupúuu!”. En eso el gordo le tira un manotón a la bolsa de papas y se mete varias de un golpe: “essam… ñam… Hummerm … ñam… ñam… que se jodam… ñam”. Y niño gordo: “Papi, pupúuu!” A estas alturas la abuelita de la esquina estaba roja a punto de gritar “oh my god!”; el flaco parecía que se iba a lanzar un clavado en la merengada y la novia estaba sudando a borbotones con ganas de que se la tragara la tierra. Y papá gordo siguió luego de tragar: “¿y es que pa’ papaito no hay nada? Es más, ahora sacando cuentas, esa Hummer está muy barata. Pónsela en 370 a ver que te dice el carajo…”. “Papá, pupú”. “Si vale, y si no le vendemos la camioneta a otro” “papi, ¡pupú por favor!”. “dile al tipo que si me deposita en dólares afuera podemos hablar”. “Papá, pupú”.

Fue allí cuando niño gordo se paró en medio del pasillo, puso una piernita a un lado, la otra del otro y cual luchador de sumo, se agachó levemente y pujó. El sonido y el aroma que lo siguió nos hizo entender a todos los presentes que había cumplido su propósito a cabalidad. Entonces niño gordo se acerco al padre y lo llamó: “Pápi, papi” a lo que papá gordo respondió: “sí bueno hijo ¿qué es lo que pasa?”. Allí me provocaba pararme y gritarle: “¿cómo que qué le pasa? Que se cagó, se cagó aquí en frente de todos mientras tú hablabas pendejadas por la verga esa” pero no dije nada, tu sabes, es que soy tímido. Niño gordito le dijo “pápi, quiero ir a un parque” y el padre respondió “está bien hijo, vamos”, tomó a su hijo de la mano y recorrieron el pasillo dejando una parda estela a su paso. En su ruta a la puerta de salida, papá gordo me pasó por un lado y en perfecto english-ñol me preguntó : “excuse me my friend, where is the nearest park?” A lo que respondí:

- Sorry mate, I don’t know. I’m not from here.

19 comentarios:

Acosta dijo...

Increíble!!!

Alexandra Paola dijo...

jajaja.. o buuuu...
no sé si reirme o llorar.. Pobre niño.

Carlos dijo...

Que verguenza vale. Pense que los venezolanos que se van (o vamos) para Australia son decentes o medianamente decentes, pues eso es lo que se buscar al dejar al pais, pero por lo visto la medriocridad también nos perseguira afuera :(

Por lo menos comportamientos asi deben aplicar solo para una minoria.

Buen relato, aunq realmente triste la situación.

Marlin dijo...

Por especímenes como el que aquí describes es una de las fuerzas por las cuales quiero (y voy) a emigrar.

Pero más allá de nuestra idiosincracia, la educación y valores entran por casa. Y lo mejor que uno puede hacer en una situación como esa es dejarlo pasar, ya caerá por su propio peso.

Triste, pero cierto..

marialerondon dijo...

Bueno yo escogi nada mas ver el lado divertido... y como me rei de imaginarme la situacion! jajajaj jajajjaa
jajjajajaja

Anónimo dijo...

Jajajaja, bueno, sin emitir grandes juicios de valor, a ese niño hay que felicitarlo, por que si de algo no se puede dudar, es de la capacidad que tuvo en ese momento para resolver su problema ante la indiferencia del padre. jajaja.

Anónimo dijo...

Queeeeeeee!!! Se lee y no se cree :O Pero si, lamentablemente aquí en nuestro país hay mucha gente como el gordito de la historia, aunque lo raro es imaginarse ese espectáculo en Australia :s

Fer dijo...

Interesante, interesante.

Interesante que cada quien vea algo tan diferente leyendo lo mismo.

Acosta, se sorprendio.

Alexandra, muy balanceada! me gusto esa.

Carlos sintio pena ajena.

Marlin (al igual que el ultimo anonimo) se indigno.

Mariale se moria de la risa. Con esa es con la que mas me identificaria.

La anonima enmascarada tambien se divirtio.

En todo caso, en todos lados hay diferentes tipos de Venezolanos

Saludos a todos.

Kenny dijo...

Ciertamente Fer, el relato muy bueno, ya he de imaginar las expresiones de los protagnistas. Me parece acertado eso que mencionsaste sobre los venezonalos, con poco tiempo aca reconozco que un latino no es tan dificl de conseguir, pero parece que deben presentarnos o de lo contrario nos hacemos los willis y pasamos desapercibidos, bueno cada quien con su tema. Aun no lo entiendo pero he observado varios haciendo lo mismo
Muy bueno
saludos

Pepita Parachoques dijo...

Y.... después de tantas cosas vividas te extraña????
Uno no sabe si reir o llorar, indignarnos o sentirnos orgullosos ¡Imaginate! estamos exportando la mala educación¡¡¡¡ jajaja
Lástima...

Fer dijo...

Kenny, al decir verdad yo tampoco lo entiendo mucho, pero si es un hecho que nunca jamas hice una relacion duradera con alguien que conociera en la calle.

Pepita, si, es verdad, nadie deja de ser quien es por salir de su pais, pero no todo el mundo es igual.

Alexandra Paola dijo...

Yo no creo que tenga que ver con si somos latinos o no.. bueno, no sé, finalmente aún vivo donde nací... pero creo q tiene mucho que ver con que no se conoce la gente, o acaso en el país donde naciste haces conversaciones con cualquiera en la calle?? Creo que depende más de la personalidad que del país en el que se está..
Saludos

Fer dijo...

Hola Alexandra,

Si es como dices, pero he notado mucha mas cordialidad y apertura entre por ejemplo Britanicos fuera de su pais que la que hay entre latinos de un mismo pais cuando no se conocen (depende un poco del pais). Ojo, tambien he notado la misma desconfianza por ejemplo entre holandeses. Supongo que es la dinamica social de cada pais.

Saludos,

Arnaldo Alvarado dijo...

Saludos Fer! La verdad es que no me reia tanto desde aquella historia contigo, las gaviotas y las señora con las migas de pan. Me pregunto si la madre del gordito sera igual de antiparabolica?
Pobre niño!

Lissete dijo...

Hola Fer,

Mi nombre es Lissete y tu cronicas son muy buenas. Te escribo por que mi esposo y yo estamos solicitando patrocinio para Perth y ya se me seco el cerebro y no se me ocurre que mas poner en el cuestionarios, sera que me puedes recomendar una pagina o algo que nos ayude. Graciassss

Fer dijo...

Arnaldo, gracias, de la mama no se sabe nada...

Lissete, me imagino que hablas de algun asunto migratorio. Lamentablemente de eso se poco o nada.

Saludos miles.

tcalo dijo...

que risa me ha dado!, no por lo que pasò sino por tu manera de contarlo!, estoy de acuerdo que los venezolanos en el exterior por una razòn que desconozco no nos gusta hablarnos entre si cuando estamos por la calle,marco siempre me critica eso, me dice:si yo estuviera fuera de mi pais le saltaria a todo italiano que viera, para hablar y compartir. Yo lo miro y le digo:que europeo eres mamol... :)
Ah otra cosa a mi tampoco me gustaron las hamburguesas australianas, sobre todo las de pollo sabian mucho a curry :S
saludos,
t.

Betzy dijo...

jajaja... todavia me estoy riendo del cuento... lo peor es que por lo general los venezolanos tenemos un tono de voz tan alto que a cualquiera podemos atormentar... pobre gordito!!!...

Alfredo Baldó dijo...

hay es qe le digo" cara e vergaa... lleva tu hijo a limpar nojoda..! pa ver si sabe de donde soy jajaja