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martes, octubre 21, 2008

¡Mosca!

Este invierno se prolongó bastante más de lo deseado. Los días estaban transcurriendo con una modorra tristona, con un sopor aplastante, y el viento le ponía el sound track a esta película esquiva. A pesar de que en Perth nunca hace frío como para no poder salir en pantalones cortos –así sea corriendo al carro- igual la lluvia y el ocaso a las cinco y media me tenían aletargado. Pero ¡fuera cachos! Este fin de semana el pronóstico era –por primera vez- más de 30 grados, y allá estábamos nosotros: en King’s Park para disfrutar del calorcito.

Luego de estar un rato en el parque con Viv y amiguitas, llegó el momento por el cual había esperado todos estos gélidos meses: me aleje sigilosamente del grupo y me senté en la grama en frente de la mejor vista de la ciudad. Que nadie me hable, que nadie me moleste, ahora sólo somos yo, la naturaleza y esa madre protectora llamada Perth. Me recosté en la grama y cerré los ojos: el sol calentaba ¡sí, era verdad! El verano llegó por fin. Sentía el calor de la tierra y casi podía escuchar como las flores, la grama, todo el verde crujiendo entrando en calor, sacudiéndose la somnolencia del frío seco perthiano. ¡Oh como vamos a disfrutar este verano! Ahora con carro descapotable: no nos permitiremos quedarnos en la casa en las tardes, queda prohibido no ir a la playa todos los fines de semana, que sea un mandato cocinar todos los días en la parrillera del patio; que ninguna semana se parezca a la otra, vamos a disfrutar hasta el último minuto de luz cuando el ocaso llegue por allá a las nueve de la noche. Hay que divertirse, la vida es una. Todo eso pensaba allí, tirado en la grama.

En eso siento un ruidito en el oido: “ññññiiiuhhn” y tiro un cachetazo que me deja la oreja roja. ‑Epa ¿qué fue eso?- “ñññiuhn” “ñññiiiiuhn” -¡Otra vez!, ¡Que fastidio!- De repente siento que algo me camina por el cachete, y por la nariz, y otro por el brazo. Me paro tirando manotazos para todos lados: -¡Pero bueno! ¿Qué pasa?-. Y justo allí me acordé que con el verano australiano siempre vienen ellas, esas zagaletonas que les encanta cualquier recoveco húmedo. Vaya si este invierno fue largo, tan largo que no me acordaba de ellas. Sí, ellas, las que le hacen a uno el verano de cuadritos. ¡Ellas!

¡Las moscas!

Mi sueño de una noche de verano se vio nublado por recuerdos de la temporada pasada: nubes enteras de moscas que te persiguen por todas partes y se te pegan al sudor que excretas en un calor seco de baño turco. Hay tantas moscas que si abres la boca se te mete una (por eso el acento aussie tan cerrado: no pueden abrir mucho la boca) Mentalmente de nuevo le puse el techo al carro y comencé a pensar que cocinar dentro de la casa, con aire acondicionado, en realidad no estaba tan mal. Bueno, nada es perfecto.

Pero lo peor es que esas no son las únicas moscas que vinieron a molestar este verano.

Hay que estar mosca con la mega crisis global que se asoma con el desplome del crédito en los EEUU. Esto se veía venir: ¿a quién se le ocurre que prestar plata en masa a gente sin credenciales y quedándoles los giros en el 60% de los ingresos podría ser buena idea? Sólo a banqueros avarientos. Esa prestadera de plata se puso de moda en todo el mundo desarrollado, Australia incluidísima, pero creo que esos días de crédito fácil están por irse. Menos mal. La gente necesitaba un reality check.

Desde otro punto de vista, esto ocasionó el desplome de los mercados bursátiles y un freno en el desarrollo desaforado de China. Todo eso se traduce en una baja del precio de los comodities que Australia exporta: los metales. La situación puede poner a Australia realmente contra la pared. Por el momento, lo que veo es a algunas empresas comenzando a cancelar proyectos. Algunas sí, otras no –todavía. Veremos.

El mercado de dinero reaccionó retirando fuertes capitales de la economía local, lo que causó una caída del aussie dólar de casi 30%. Y gracias a dios que fue así. Al menos ahora producir aquí es 30% más barato y eso va a ayudar a las empresas a sobrevivir o hacer viables en esta nueva situación a esos proyectos de ampliación que tenían en cartera. El otro lado de la moneda es que ahora todo lo importado –es decir, casi todo- se va a poner mucho más caro (que si conozco mi ganado, todo va a subir no 30 sino 50%)

Pero lo más interesante va a ser ver como va a empezar el año 2009 en cuanto al mercado laboral. Siempre he dicho que esta gente es dificilísima para entrarles en el trabajo y si ellos pudieran meterían a trabajar solamente a sus amigos, o a los que estudiaron en la uni con ellos, a gente que conocieran por su reputación. Pero es que no pueden, hay demasiado trabajo y se tienen que conformar con lo que consiguen –inmigrantes incluidos. Si comienzan a cerrar proyectos, esta situación pudiera revertirse. Para el que está insertado en el mercado probablemente esto no significará mucho pero el que llega definitivamente lo va a sentir.

Una que arrimamos al mingo: el barril de petróleo estaba en US$74 esta mañana, y los pronósticos son de US$50 (desde los 100 y pico en que estaba hace 2 o 3 semanas) Me pregunto como va a hacer Esteban de Jesús para seguir financiando estupideces y planes proselitistas que no educan ni le dan empleo a nadie sino lo que hacen es crear una relación de dependencia con papa-gobierno-que-me-da-plata. ¿Y como ahora si se le acaba la plata? Con lo único que hay que estar mosca es con el nivel de sectorización que hay en la población venezolana. Una Venezuela sin Esteban, o la ruta hacia allá, no será un camino de rosas. No se que será peor, si el remedio o la enfermedad. De nuevo: nada es perfecto.

Pero que fastidio con estas moscas de verano ¿no?

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jueves, septiembre 04, 2008

The aussie way (3): Mateship

Todas las culturas tienen un aspecto que destaca por encima de los demás, ese “talante” que caracteriza al país o región. Lo que es la competitividad para los norteamericanos, el apego por los detalles artísticos para los franceses, o la calidad para los japoneses, tiene su equivalente en Australia. Este es para mí, sin duda alguna, el mateship.

Lo escribo en inglés porque no se trata de simple compañerismo; es algo difícil de explicar en palabras, pero temerario como soy lo voy a intentar. El mateship se basa en el principio de que todos somos iguales, y de allí se deriva que nadie deba osar destacar por encima de los otros. Esto es particularmente cierto en grupos de trabajo o de amigos, pero también es aplicable a la sociedad en general. El mateship está en el centro del australianismo y es la fuente de la cual se alimentan casi todos los clichés de lo que significa ser aussie. Es idéntico desde Brisbaine hasta Perth, y por eso sostengo que este es el país más uniforme que he conocido (por ejemplo hay muchas más diferencias entre Nueva York y Los Angeles, o entre Bogotá y Medellín que las que hay entre la gente de Sydney y Perth)

El mateship tiene sus códigos, por ejemplo un good bloke es un tipo que trabaja duro el cual se ha construido una reputación entre sus mates a base de compañerismo, participación y mucha (muchísima) humildad. En Australia se entra a un grupo siempre por alguna actividad: trabajo o grupo de interés (hobbies o comunitario) y para ser considerado un good bloke es imperativo hacer tu trabajo bien; no vale -como en otras partes que no quiero mencionar- sólo ser simpaticón. Igualmente, ser humilde -low key- es muy importante; tanto que lo más admirado, y requisito indispensable para ser jefe o gerenciar lo que sea, es que uno finja ser menos de lo que en realidad es: típicamente los jefes exitosos son aquellos que andan con el blue jean roto, hacen BBQ, toman cerveza y se ensucian las manos “allá abajo” con sus subordinados. Otra situación típica de low key es cuando en un grupo alguien comienza a exaltar las cualidades de uno. Aquí uno debe (tiene que) dirigir la conversación hacia otro lado y mostrar que uno está ruborizado. Complicado ¿no?

Pero si eres realmente un tipazo de humilde y colaborador, entonces estás en peligro real de pasar al estatus de, oh dear!, serías un top bloke. Este es el desideratum de la sociedad Australiana y generalmente allí se accede después de mucho esfuerzo. Típicamente allí están las personas que se destacaron en algún deporte (otra de las vacas sagradas Aussies) o personas con mucho carisma. Pero, no es el mismo carisma latino de vivo criollo, no, para nada. Es alguien muy humilde, que se relaciona bien -según los códigos locales- trabajador, con los pies en la tierra, y es en cierta forma divertido, que da gusto emprender algo con él.

En este punto alguien estará pensando que el mateship es algo que es aplicable en todos partes del mundo. Y lo era, por ejemplo en América latina en ciertos sectores –por ejemplo corporativos o transnacionales. Sin embargo, los latinos no tenemos la igualdad como un valor, y de alguna manera más bien tenemos valores contrarios. En ningún lugar, que yo haya conocido o leído, hay todo un país tan alineado con los valores de igualdad y humildad como Australia, y es a todos los niveles sociales, que por cierto, diferentes niveles sociales sí existen aunque casi nadie le gusta hablar abiertamente de ello (porque se supone que todos somos iguales ¡eso es!)

Hay muchos códigos con los que se expresa el mateship, por ejemplo con la archiconocida expresión “mate” (compañero, amigo) para llamar a alguien que se escucha por todos lados. Esta, dependiendo de la entonación y situación puede expresar muchas cosas diferentes, incluyendo una cierta carga despectiva, pero generalmente expresa mateship.

El mateship a nivel personal es muy blockey -de hombres- y en general Australia todavía arrastra una cultura machista (pero avanza muy rápido hacia la igualdad de los sexos) Para que se vea la naturaleza de la relación entre mates, aquí una amistad entre hombres es una admiración mutua y un compinchismo tal que llega al punto de dos amigos irse de vacaciones por una semana o más a pescar o surfear juntos, lejos a otro país, y dejar a las mujeres y niños en la casa (cosa inaudita en otras partes del mundo) Aquí si alguien es tu mate personal, es un vínculo irrompible para toda la vida.

Con el mateship o compinchismo de grupos en el trabajo hay que tener cuidado, y he sido víctima de este mucha veces, sobre todo al inicio en un nuevo rol o proyecto donde todavía no me aceptan en el grupo. También con esta manía de ser todos iguales, Australia se presenta como uno de los sitios más difíciles para ejercer autoridad y liderazgo. Aquí existe esa idea en el imaginario popular de que ellos no necesitan jefe (el muy aussie tall poppy syndrome: rechazo a todo aquel que se destaca). Los que tenemos a personal aussie reportándonos nos las vemos negras si no conocemos los códigos del mateship. Sin embargo me he beneficiado muchas más veces de lo que me he perjudicado de la unión que existe en un grupo cuando este está cohesionado.

Realmente hay que tener hielo en las venas (o no entender la mano) para no sentir admiración por este valor tan australiano. Si yo hubiera crecido aquí, verdaderamente me sintiera muy orgulloso.

See ya later, mate!

domingo, abril 20, 2008

Trabajar en Australia Parte III - Planificación

Continúa de la parte I y parte II
Planificar es trazar objetivos, implementar un sistema de seguimiento para monitorear los resultados y corregir el curso si es necesario. En Australia son terriblemente buenos en eso; los objetivos casi siempre se logran. No obstante, en comparación a otros países, inclusive de America Latina, los objetivos en Australia tienden a ser… bueno… ¿más o menos?... ¿no espectaculares?... ¿los mínimos necesarios? Como en todo, es muy difícil generalizar pero esta es más o menos la tendencia: en Australia los objetivos se planifican buscando siempre trabajar lo menos posible, con bajo estándar, pero siempre logrando los resultados.

Los objetivos planteados en el sistema de educación, de salud, en la política, en los curriculums educativos, en los trabajos, en las leyes, en la calidad de los productos manufacturados, en los servicios, el mismo estilo de vida; todo está signado por esa visión.

Para mí es claro que la falta de personal calificado juega un rol en todo esto. Simplemente no hay suficiente personal para intentar hacer las cosas mejor. Sin embargo, la mayoría de los inmigrantes piensa que no, que son los australianos que son flojos. Como los objetivos lucen mediocres, como siempre buscan trabajar menos y no trabajan sobretiempo, todo eso los hace lucir perezosos. Y no sólo latinos me han comentado eso. Pero, si bien estoy claro que Australia no es Alemania donde todos los estándares son altísimos, opino que decir que los australianos son flojos es un espejismo que no toma en cuenta el boom extraordinario que vive Australia y que no es posible hacer todo ese trabajo con esta población. También no hay que perder de vista que siempre se cumplen los objetivos, eso en sí es un gran logro.

Para el crédito de Australia esta filosofía de trabajo ha producido algunos resultados que en mi opinión han sido muy inteligentes. Por ejemplo, el sistema de salud(1) es el talón de Aquiles de todos los países del primer mundo (Escandinavia, Alemania y Suiza exceptuadas). La solución australiana para mi es muy buena si se compara con la de EEUU y Canadá. Igualmente con el sistema de retiro y Superannuation (que paradójicamente se lo copiaron de Chile) El mismo país como país que ofrece una calidad de vida que es la envidia del resto del mundo, la rata de criminalidad, la moral y educación de sus todos sus ciudadanos. En fin, Australia tiene muchos logros.

Esta metodología de trabajo también tiene sus bemoles. Por ejemplo, con ese empeño en bajar el estándar y usar eficientemente los recursos se está introduciendo en el país una filosofía de enseñanza primaria y secundaria llamada Educación basada en resultados. La misma se fundamenta no en notas y exámenes medibles sino en niveles basados en la percepción del maestro de turno, entre otras cosas. Mi opinión es que es una vulgar desmejora de la calidad de la educación. Afortunadamente, al menos en WA, está sólo en etapa experimental en algunas escuelas públicas.

A nosotros como latinos la estrategia de planificación de Australia nos choca, es opuesta a nuestra cultura. En América latina siempre se trata de hacer el mayor esfuerzo posible esperando el mejor resultado posible, nada de trabajar menos. Es así como en América Latina un médico receta 10 medicinas para un virus (a ver cual pega) y en Australia para el mismo virus el médico no receta nada, es más ni ve al paciente, lo ve la enfermera, que sabe que los virus se pasan solos después de 10 días. Eso nosotros no lo podemos entender de entrada, y es por eso que se escuchan tantas cosas contra Australia de nuestra parte.

Esta metodología de planificación australiana, basada en eficiencia, de estándar más bien bajo, se evidencia no sólo en aspectos macro como educación y salud, sino todos los días en el trabajo. Cuando comencé a trabajar aquí al principio no entendía el porque de esas largas y numerosas reuniones donde lo único que hacíamos era bajar el nivel. Me costo mucho entender porque ninguna iniciativa de mejora (de calidad, prevención, seguridad, etc.) progresaba. Tampoco entendía porque al contratar cualquier servicio, él que lo presta siempre trata de trabajar lo menos que las circunstancias le permitan. Hoy en día, creo que lo entiendo mejor… Creo.

(Continuará)

(1) Respecto al sistema de salud australiano, y antes de que alguien me salte a la yugular, este no se puede comparar directamente a los sistemas privados de América Latina. Allá todos los servicios, profesionales o no, son muy económicos porque él que los presta está generalmente sub-pagado. En pocas palabras el sistema de clases y desigualdades reinante hace que los “bien-pagados” vivan del esfuerzo de los sub-pagados. Afortunadamente eso no ocurre aquí; Australia es para todos, no para un grupo.

martes, abril 01, 2008

Hace 3 años…

Bueno, bueno, y llegó Abril. Y con él el otoño; un poco de lluvia, un poco de frío. El tiempo se nota más cuando se vive con estaciones. Abril también trajo reflexiones porque, hablando de tiempo, hace 3 años dejamos el caribe por Australia, la tierra down under. ¿Y que ha pasado en ese tiempo? Mucho. Pero comencemos por el principio, como comenzó esto hace 3 años…

Hace 3 años, con más determinación que sueños, con más pragmatismo que emoción, estábamos Vivi (4 años), Yel y yo (padres) en una esquina de Sydney donde un taxi del aeropuerto nos había dejado botados con no menos de 8 maletas, en la dirección equivocada. Una entrada por la puerta grande, como se puede apreciar.

La verdadera dirección de nuestros amigos estaba como a 5 cuadras, y al final llegamos. Grandes amigos, con los que nos iniciamos en las sutilezas de los vinos australianos y las “lamb cutlets” (¡saludos!, las mañas todavía las tenemos) Lo que sigue fue: busca que busca vivienda, colegio, electrodomésticos, muebles básicos, banda ancha, y a la semana estábamos instalados en un apartamento en la castellana, eh..perdón, en Hornsby, con el televisor encima de la caja en la que vino y los colchones en el suelo. Por algo se comienza.

Esos primeros días en Sydney fueron mágicos. No teníamos trabajo, no teníamos responsabilidades, nos sentíamos libres para escribir una nueva historia, como cuando en la primaria iba con la lista de útiles del colegio a la librería y lo recibía todo nuevo, sin una raya, con libros por descubrir, todo para estrenar y aprender. Yo insisto en que todo el mundo tiene que pasar por una experiencia tan liberadora como esta al menos una vez en la vida.
Pero no podíamos estar en la nube número siete todo el tiempo. Vivi tenía que ir al colegio, y nosotros a construir el resto de nuestras vidas. Todo pasaba porque yo consiguiera el primer trabajo.
Al poco tiempo de comenzar Vivi en el colegio cumplió años y fiesteros como somos se lo celebramos.
Los venezolanos, bien solidarios. Recibimos muchos y variados concejos los cuales al pasar por el colador los resumiría como el efecto que tiene en tu psiquis el nivel de inglés que tengas (como sugería el amigo Bertrand)

Sydney es una ciudad encantadora. La bahía deslumbra a todo visitante distraído. En la semana el tiempo se me pasaba entre enviar curriculums vitae y entrevistas, y los fines de semana los dedicábamos a pasear ¡Como paseamos!




Esto de irse a otro país a buscar trabajo, donde profesionalmente no conoces a nadie, puede parecer dantesco. Ni hace falta mencionar que lo más importante es como se hable inglés, no sólo porque es el idioma local sino porque da mucha seguridad para emprender la tarea. Lo contrario, tener un inglés deficiente, es una fuente de inseguridad que nubla todas las oportunidades que se presentan. Otras fuentes de seguridad son el apoyo de mi familia aquí (y allá), el conocer las oportunidades de mi profesión y estudiar la situación laboral de antemano. Ah, y dinero. Hay que tener el dinero para enfrentar la situación temporal de desempleo.

En cuanto al trabajo, Australia es un parque de diversiones para los profesionales técnicos (incluye contaduría y afines) El cuento es otro muy diferente para profesiones humanísticas. Yo soy ingeniero, y sabia que había oportunidades, sin embargo lo que conseguí superó por mucho mis expectativas; estaba teniendo muchas entrevistas y los empleadores me estaban tomando muy en serio. Y no es que yo supiera hacer gran cosa. Todo pasaba porque preparé un buen resume a la australiana desde Venezuela (compré el software en este link) que presentaba mi experiencia como si fuera la de Indiana Jones. Eso me conseguía entrevistas, pero una vez allí ya era yo solo frente al entrevistador.

Hay una cosa que nunca logré entender, y todavía no entiendo. No importa cuantas veces se le diga al que viene a buscar trabajo que el proceso aquí toma tiempo, 3 o 4 o más meses, que eso es normal, igual se desesperan a las 3 semanas de buscar porque “no he conseguido nada”. No entiendo. Un australiano, con toda la vida aquí, se demora al menos 4 meses en conseguir trabajo también, pero él lo hace desde su trabajo actual. La situación particular de desempleo del inmigrante que llega, lo hace desesperarse, y como en el póker, él que se desespera se pone nervioso y pierde.

Por ejemplo, yo envié el CV para el trabajo que conseguí a las 2 semanas de llegar. Tomaron 3 semanas para llamarme. Luego 2 semanas más para tener una entrevista telefónica. Luego 3 semanas más para decirme que progresaba en el proceso. Luego 2 semanas más para presentar los exámenes psicotécnicos. Luego me arreglaron un viaje a Perth para entrevistarme personalmente (4 semanas más) Luego los exámenes médicos (que tuve que repetir), luego me hicieron la oferta, acepté y me mudaron a Perth. Comencé a trabajar 3 meses después de enviar el CV.

Al menos en ingeniería, casi no existen trabajos de “comienzas el lunes”, y los que son así no son tan buenos (contratos, o empresas boutique) Entiendo que en otras profesiones como contaduría la situación puede ser un poco diferente (pero no mucho).

Y bueno, así fue que llegamos a Perth. Para la época nuestra actitud era como la célebre frase del prócer latinoamericano Eudomar Santos: “como vaya viniendo, vamos viendo”. Con el tiempo descubrimos que Perth era el secreto mejor guardado del mundo, porque Perth es como las buenas acciones de inversión, si todo el mundo supiera que es buena entonces no seria tan buena… sobre Perth en el próximo post.

jueves, marzo 27, 2008

Trabajar en Australia Parte II - Reputación

Tengo que confesar algo. El primer post sobre trabajar en Australia me costo mucho escribirlo porque en realidad él que quería escribir era este. El primero era necesario para preparar el terreno, pero es este él que desarrolla los aspectos que tanto me molestan y al mismo tiempo tanto admiro de Australia. Con el tiempo me he acostumbrado a vivir con este dilema y hasta lo disfruto como se disfruta un trago de whisky en las rocas; amargo pero relajante, oscuro pero embriagador. Veamos.

Había planteado en el post anterior las cuatro piedras angulares del ejercicio profesional en Australia: reputación, planificación, oposición y expresión. Este post se lo dedico al tema reputación.

Para hablar sobre reputación en Australia hay que entender primero como pasa de boca en boca. Como introducción bastaría decir que en Australia la solidaridad con el ausente es sumamente baja. En el trabajo hay que tener cuidado porque a la gente le “hacen la cama” por detrás y ni se entera. No es que no existieran chismes en otros lados -ni hablar de donde yo vengo-, pero es que en otras partes alguien te dice, o lo sospechas por medias sonrisas, o por actitudes. No en Australia. Aquí nadie te dice nada, todos parecen haber tomado clases de actuación. Y es a todos los niveles, hasta el más refinado de los altos gerentes juega a la parodia –esos son los que más- Mi punto aquí es que por ejemplo un compañero de trabajo que tenga una relación buena contigo no va a dudar en decir todos los defectos que el piense que tú tienes si un superior (o cualquiera para lo que toca) le pregunta. Voy aún más lejos; he escuchado sobre referencias de trabajo donde tu referente, que se supone de tu confianza, cuenta en forma muy detallada todas tus fallas a un futuro empleador que él ni conoce. En todos los países del primer mundo con los que he tenido contacto siempre encontré que la gente era sumamente crítica, pero en Australia (y tal vez UK) son los únicos que tienden a hablar por detrás de esta manera.

De otro punto de vista, tengo que admitir que este histrionismo australiano ahorra muchos problemas de confrontación y en el fondo no tiene nada que ver con hipocresía. Más bien tiene que ver con un sistema que te fuerza a comportarte dentro del marco, a hacer relaciones y cultivarlas para poder también emitir opiniones críticas y que sean respetadas. En fin, a hacerte de una reputación.

Reputación, credibilidad y honor. Me gusta el sistema porque a los que adoptamos a este país nos funciona. Quiero decir, en Australia no son ningunas hermanitas de la caridad; como en cualquier parte del mundo aquí existen vicios como etnocentrismo, amiguismo, prejuicios, a los que uno como extranjero sin experiencia local es más susceptible al principio. Sin embargo, una vez que demuestras con tus habilidades de lo que eres capaz, todas esas barreras rápidamente caen. Eso es admirable y es lo que más me gusta de trabajar aquí. Lógicamente, todo depende de que te den la oportunidad. Afortunadamente oportunidades sobran en este momento.

Con la psico-dependencia en la reputación vienen también otros vicios. Estos son el carácter personalista de los puestos de trabajo, gente que quiere trabajar sólo con los que conoce por su reputación, tráfico de influencias, recomendados, grupos, etc. Nada de eso va a cambiar en Australia por uno y lo único que hace es alentarte a que construyas credibilidad y reputación lo antes posible. No es perfecto, pero ¿qué lo es?

Continuará (pronto)

miércoles, marzo 26, 2008

Trabajar en Australia

El otro día veía con atención en los noticieros vespertinos el reciente caso del gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, hasta entonces apodado “Mr. Clean” por su reputación intachable. Al mencionado señor se le descubrió un desliz con una madame por cobrar. Luego se descubrió que los encuentros eran frecuentes. Después que no era una madame sino varias. En fin, que digo desliz. El pobre hombre patinó. Rodó. Y tuvo que renunciar a su cargo. Este caso dibuja como es trabajar en un país anglosajón. Si bien los australianos son un poco más relajados a este respecto que sus contrapartes estadounidenses, no tengo duda de que el honor y la reputación son los aspectos más resaltantes (y menos familiares para nosotros) de cómo se trabaja en estos países.

En este post narro mi versión sobre como es trabajar en Australia. No es sobre como conseguir trabajo ni sobre como tener éxito en tu trabajo, aunque parte del contenido pudiera servir para tales propósitos. A fin de cuentas me limito a contar mi visión de lo que he observado en estos años no sólo en Australia, sino que indefectiblemente tendré que comparar con lo que antes observé en los EEUU y Europa (mi trabajo me llevó hasta allá por periodos cortos, así como a varios países suramericanos) En fin, este tema es significativo para mi dado que todos pasamos la cuarta parte de nuestro tiempo trabajando y muchos consideramos el trabajo no sólo como un medio de subsistencia sino como una vía de expresión social, mental y hasta espiritual.

Primeramente quitemos del medio las cosas más superficiales y notorias:

Lo más obvio: los australianos en el trabajo casi nunca saludan -a diferencia de los EEUU-. Aquí son comunes sesiones de toreo en los pasillos, donde uno capa en mano le hace “una verónica” al australiano compañero de trabajo y ..!!Oleeee!! allá pasó el tipo al lado de uno y no dijo ni buenos días.

Como en todos los países desarrollados, se espera que hagas tu trabajo, nadie está detrás de ti. Si tu desempeño no es satisfactorio ni te vas a enterar. Se lo dicen directo a tu supervisor.

Australia soporta el balance entre el trabajo y la vida personal. Trabajar sobretiempo es muy pero muy mal visto. Los gerentes y personal con mucha responsabilidad están de alguna manera exceptuados de esta regla.

Los australianos te ignoran si piensan que no te necesitan. También es verdad que les encanta pensar que no te necesitan, en particular si eres nuevo o peor si tienes una posición de autoridad. Al principio en todos los trabajos es más que común asistir a reuniones donde todo el mundo habla de su negocio y nadie te dirigió la palabra ni te tomaron en cuenta para nada. Esto era similar en EEUU y Europa del norte.

Como una extensión de lo anterior; como al principio piensan que no te necesitan, nadie te quiere ayudar. Eso es así, a menos que preguntes. Si preguntas la comunicación generalmente es buena, pero puedes tener la seguridad de que nadie espontáneamente va a ir a ver como te va.

Yo pensaba que nosotros los latinos éramos chismosos, pero palideceríamos delante de los chismes que corren en los trabajos en Australia. Aquí definitivamente se habla fuerte sobre otros, rayando en la crueldad, pero nunca de frente al afectado.

Los australianos pasan horas y horas reunidos planificando como trabajar lo menos posible. Si, es así tal cual como suena. Esto al paladar latino le deja un saborcito a flojera y mediocridad, pero en el fondo (casi) siempre cumplen con los objetivos que se plantean.

Si usted cree que porque esto es un país del primer mundo todo sale bien usted se equivoca. Aquí trabajando puede pasar cualquier cosa. De hecho, este país funciona por acción y oposición. Usted en su puesto de trabajo propone acciones y otros se opondrán; igualmente usted debe oponerse a la acción de otros. Saber donde accionar y oponerse es parte del arte de trabajar aquí. Funciona como el parlamento en Canberra (congreso o asamblea en América latina)

Esta es una máxima en Australia para profesionales: nunca debes exponer tus emociones en ambientes de trabajo. El molestarse públicamente seria tomado como una falta de autocontrol. Igual si estas muy contento.

Hasta ahí creo haber descrito las mayoría de las superficialidades del trabajo en Australia. Vamos ahora al meollo del asunto, a los cuatro grandes, que deliberadamente introduje en los últimos cuatro puntos. Les llamo RPOE: Reputación, Planificación, Oposición y Expresión.

(continuará en el próximo post)